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En el marco de la lucha de clases agudizada en Venezuela con los innumerables y provocativos intentos golpistas, con las descaradas amenazas de intervención imperialista, el PCV ha celebrado su XIV Conferencia Nacional para centrar el debate interno y la propuesta política de cara a la intervención del Partido con las masas y la decisión de sobre la elección de la candidatura del PCV a la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, que tendrá lugar el próximo 22 de abril.

Los documentos de debate de la XIV Conferencia han partido de la caracterización del momento actual del desarrollo capitalista en Venezuela que el PCV concreta “en el marco de una profunda y prolongada crisis del sistema capitalista mundial en su fase imperialista y del agotamiento del modelo rentista de acumulación capitalista dependiente venezolano”, cuya «resolución no es posible en el marco caduco del modo de producción capitalista y sus relaciones sociales de explotación de la fuerza de trabajo asalariada, de máxima depredación de la naturaleza y su creciente tendencia a la concentración y acumulación monopólica de toda la vida económica, social, política y cultural de la humanidad, que agudiza las contradicciones de clase».

Con esta caracterización, el PCV afirma que “En este escenario, se potencian las confrontaciones capitalistas e interimperialistas que crean las condiciones objetivas para elevar las guerras y conflictos locales – generadas en la disputa por la hegemonía global– a la categoría de conflagración mundial, colocando a la humanidad y a todas las formas de vida en la tierra, al borde de la extinción, lo cual convierte en un imperativo de los pueblos la lucha por el desarme y la paz”.

Después de detenerse en la naturaleza de la etapa reciente socio-económica y situar las contradicciones del imperialismo, el PCV resalta que la salida revolucionaria y hacia el socialismo, es la única que puede liberar a la clase obrera y los sectores populares de las permanentes amenazas involucionistas.

Un factor importante para contener la violencia fascistoide de la MUD, fue la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente que supuso una importante victoria contra la oposición, pero que, a pesar de todo, no ha conseguido garantizar la agrupación de fuerzas revolucionarias que estarían concentradas en torno al Gran Polo Patriótico Simón Bolívar. Independientemente de esta necesaria unidad, el PCV ha ido consiguiendo una creciente tendencia de apoyos electorales desde el 2004 que son producto del trabajo de masas.

En este marco y en la confrontación con la oligarquía y el imperialismo, las dudas estratégicas que se plantean, no pueden satisfacer las necesidades populares. En las nuevas condiciones políticas, los planteamientos de acuerdos con la oposición, marcan un recorrido contradictorio para las fuerzas revolucionarias. En síntesis de este contexto político, “Las nuevas condiciones políticas, antes que potenciar en el seno de la dirección del gobierno y del PSUV, una línea de profundización del proceso socioeconómico, cultural y político, aplicando medidas que afecten al gran capital monopólico financiero, bancario, industrial y comercial transnacional, lo que hace es fortalecer la conciliación, expresada en la construcción de acuerdos con la oposición”. Es decir, “Diálogo, negociación y presión es la fórmula que aplica la derecha internacional, la cual actúa en interés del gran capital monopólico transnacional. Está claro el reparto de roles: unos presionan y otros conversan, para lograr el mismo objetivo, revertir las conquistas sociales y políticas del pueblo en el marco del proceso bolivariano, aplicando medidas que afectan a las amplias masas”.

Con este análisis, el PCV está planteando la unidad para que las próximas elecciones presidenciales no sean exclusivamente la elección de un presidente bolivariano, sino que sean la palanca que asiente la vía revolucionaria sobre la conclusión que los camaradas venezolanos plantean: “Nuestra política de amplia alianza antiimperialista y antifascista, nos orienta en la búsqueda de una candidatura unitaria que exprese un programa consecuentemente antiimperialista, antioligárquico, antimonopólico, democrático y popular” para conformar un “Gobierno de Unidad Revolucionaria Obrera-Campesina, Comunera y popular”.