Compartir

A principios de febrero, en la inauguración de una exposición sobre el trabajo de las tabaqueras, dentro de unas jornadas de feminismo de clase realizadas en el local del PCPE, se acercó una joven a contarnos su experiencia laboral. Fue muy interesante. Ella había terminado una carrera y como suele ser habitual, sólo encontró trabajo en un bar que se dedica a dar bebida barata a la juventud universitaria. Cubos de cerveza a tres euros, por lo que suelen tener el local lleno de gente joven

Mad Pilots no es un restaurante, ni un bar de diseño, sin embargo, el contrato que le hicieron fue de formación. Nos contó que tienen prohibido que en su turno los visiten familiares o amigos, y mucho menos el novio o la pareja, tampoco pueden hacerlo fuera del turno de trabajo. El Jefe debe pensar que está bien ofrecer en la carta también la carne fresca de las jóvenes camareras.

La explotación suele ser rentable, hasta que los explotados se rebelan, en este caso, el dueño ha abierto su segundo MAD PILOTS, con el mismo criterio de trabajo. Y como no se fía de sus trabajadoras, ni de los clientes, tiene el bar lleno de cámaras de seguridad, tanto en la barra como en la cocina. El Jefe deber ser un aburrido, desde su casa controla a las camareras y las llama alguna que otra vez, para que se sientan vigiladas.

Cuando alguna cae enferma, la contestación es sencilla: “tomate la pastilla y ven a trabajar, o ya sabes, hay cola”. Es habitual, como en toda la hostelería, que la jornada se prolongue, sin que por ello haya compensación alguna, es complicado conseguir un fin de semana libre. Pero lo que resulta más curioso por cutre, es cuando en nuestro día libre tenemos que ir a devolver la llave para que nuestra compañera pueda cerrar, en lugar de tener una copia de la llave para cada turno, o que venga el Jefe y cierre él. Si llegas y el bar está lleno, es normal que te digan que te quedes a currar.

Ante esta situación, la joven a la que todo le parecía marciano, a pesar de llevar sólo un par de meses, tuvo la osadía de pedir el Convenio Colectivo para ver su derechos y obligaciones.  Al día siguiente le llegó la carta de despido, reconociendo la improcedencia del mismo, con una indemnización de mierda, porque el salario era de mierda.

Podemos pensar que no es Mad Pilots, que eso lo hacen todos y tendríamos razón. Porque el problema es el sistema que sostiene a estos explotadores, se llama CAPITALISMO y nuestra única salida es unirnos para luchar contra él. Eso fue lo que nuestra joven hizo, socializó su problema, lo dio a conocer, y los Comités para la Unidad Obrera entraron en acción.

El día 16 de febrero solicitamos una concentración en la puerta del bar, nos colocamos con banderas de los CUO, nuestro megáfono como herramienta de trabajo y una pancarta, y empezamos a repartir octavillas y gritar consignas, explicando al Pueblo de Sant Vicent, la situación de explotación y discriminación que se vive en ese bar. El dueño que nunca va al bar, sólo las vigila, no tardó en llegar muy nervioso, no soltó el móvil, llamó incluso a la guardia civil, le faltó invocar el 155. Recibió una pequeña dosis de su prepotencia, y le advertimos que no iba a ser la última, que pronto estaríamos allí otra vez, porque las condiciones de trabajo se tienen que respetar.

¡¡¡Mad Pilots explota, despide, reprime y discrimina!!!
¡¡¡La Unidad es la Fuerza de la Clase Obrera!!!
¡¡¡Joven, Organízate y Lucha!!!

Comités para la Unidad Obrera de L’ALACANTI