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Como informábamos en diciembre, el día 8 de ese mes La Habana abrió sus puertas a la 39 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Una manifestación cinematográfica que intenta “conquistar un espacio de visibilidad para la voz y la imagen de América Latina con objeto de impulsar el desarrollo de auténticas cinematografías nacionales frente al monopolio de la distribución norteamericana”, como bien precisa la periodista Graziella Pogolotti en Juventud Rebelde. Pues bien, tras 10 días de proyecciones, conferencias, homenajes y exposiciones, el día 17, en la gala de clausura del Festival, celebrada en la emblemática sala Charles Chaplin de la avenida 23 del Vedado, se conocieron los Premios Coral del festival habanero. En esta ocasión destacaba la participación de Argentina que, ante un público joven, entusiasta y apasionado, recibió cinco premios de envergadura: el Coral al mejor largometraje y a la mejor actriz para la película “Alanis” de la realizadora bonaerense Anahí Berneri y para su intérprete Sofía Gala, ex aequo con Daniela Vega, intérprete de “Una mujer fantástica”, el Coral a la mejor Ópera Prima por “La novia del desierto” de Valeria Pivato y Cecilia Atán, una historia sencilla y sin costumbrismos sobre el inicio a la vida, y los Corales a la mejor dirección y dirección artística para Lucrecia Martel y Renata Pinheiro por el filme “Zama”.

El favor del público

“Alanis”, película que llegaba al festival latinoamericano precedida de la Concha de Plata del último Festival Internacional de Cine de San Sebastián a la mejor dirección e intérprete, cuenta la historia de una mujer que para sobrevivir ella y su hijo en la gran ciudad se ve obligada a prostituirse. “Zama” por su parte se sitúa en otra época pero igualmente en el mismo continente, y narra la vida de Diego de Zama, un oficial español del siglo XVIII asentado en el Paraguay colonial que, esperando una carta del rey de España para abandonar el lugar que no soporta, pierde sus señas de identidad. El Coral especial y el de interpretación masculina fueron para “Una mujer fantástica” donde el chileno Sebastián Leilo (“Gloria”, 2013) rompe una lanza por las personas transgénero, y para el actor dominicano Jean Jean, por su papel en la estremecedora historia de amor entre rejas contada en “Carpinteros”.

Por su parte Cuba participaba en la disputa por los Corales con dos largometrajes, siendo la cinta “Sergio y Serguéi” de Ernesto Daranas (“Conducta”, 2014) la que se ha llevado el favor del público gracias a una historia de amistad que se establece entre un cosmonauta soviético y un radioaficionado y profesor de marxismo cubano en el momento de la desintegración de la URSS en 1991. Ocasión para mostrar el camino seguido desde entonces en Cuba y en la patria de Lenin. En definitiva, un festival de afianzamiento en su idiosincrasia, fuertemente feminizado en esta edición, y que desde ahora prepara con ardor la número 40 que dedicará al gran cineasta cubano Tomás Gutiérrez Alea, Titón.

Rosebud