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Según José Martí   “…y en el noble tumulto una mujer de oratoria vibrante,  Ana Betancourt, anuncia que el fuego de la libertad y el ansia de martirio no calienta con más viveza el alma del hombre que la de la mujer cubana.”

14 de diciembre de 1832,  Camagüey , nace   Ana María de la Soledad Betancourt, de familia acaudalada, recibió una educación acorde con  su clase, época y sexo: música, bordados, tejidos, cocina y hogar.

Pero los acontecimientos históricos  y las corrientes de pensamiento, dentro y fuera  de su país, influyeron en esta mujer autodidacta, que hizo de su vida una concreción de sus ideas.

Casada con el abogado y patriota Ignacio Mora, integró la gesta libertadora y   se  hizo escuchar en una sociedad patriarcal  donde se  negaba a la mujer desde la educación hasta el derecho a opinar. Su casa  fue un foco de revolución donde se guardaban  armas,  partían  correos, ropa, periódicos y correos para  el Ejército Libertador. La persecución de los españoles por  su compromiso,  la obligó a partir    hacia la manigua. Allí, junto al esposo, escribe  y corrige  las proclamas revolucionarias que publicaban  en el periódico El Mambí.

Participa en  Guáimaro, en la primera Asamblea Constituyente de la República de Cuba  donde  presentó una petición en la que pedía que tan pronto fuera establecida la República se concediese a las mujeres los derechos de que en justicia eran merecedoras:

''Cuando llegue el momento de libertar a la mujer, el cubano, que ha echado abajo la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar."

Adelantada a su tiempo,  recordando que junto a la esclavitud del color y de la cuna, existía la del sexo  su discurso  precursor  fue fruto de una época donde  las corrientes de pensamiento  especialmente la abolición de la esclavitud, fue  muy influyente  en el desarrollo  del movimiento feminista estableciéndose  una correlación entre la lucha por la abolición y la lucha por los derechos de la mujer.

En 1871 es detenida, estuvo 3 meses a la intemperie bajo una ceiba, para atraer al coronel Mora y soportó  un  simulacro de  fusilamiento. Enferma de reuma y tifus, es deportada, y en octubre de 1871 sale hacia México.  Recaló en  Nueva York, en Jamaica y El Salvador.

Murió el  7 de febrero de 1901 en Madrid cuando  disponía su regreso a Cuba. Un  panteón erigido en su memoria, en Guáimaro contiene sus restos  y en su homenaje fue creada la Orden Ana Betancourt al mérito. Inicialmente galardón  máximo de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), desde 1979 fue elevado a Premio de Estado.

María Luna