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"Que nada detenga la paz e impida el ejercicio de la soberanía". En un País donde los intentos de desestabilización económica, la injerencia o las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos son la realidad a las que se enfrenta el proceso bolivariano, fue muy certera la presidenta de la ANC (Asamblea Nacional Constituyente), Delcy Rodríguez, al anunciar con esas palabras las elecciones municipales. Para un país permanentemente acusado de “dictadura” tampoco está mal acabar 2017 con las ¡terceras! Elecciones del año.

El domingo 10 de diciembre nueve millones de personas (el 47.32 % del censo) acudió a elegir a sus 335 alcaldes y, en el caso del Estado de Zulia también gobernador. Unos días antes, El Consejo Nacional Electoral de Venezuela recibió a los Observadores Internacionales y a los testigos de los partidos políticos concurrentes, en uno de los sistemas electorales más auditados del mundo según la vicepresidenta de este organismo (CNE), Sandra Oblitas, y donde “no hay una sola impugnación sobre los procesos de votación que hayan podido presentar alguna evidencia que los ponga en duda”. Igualmente la delegación del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA), ratificó que el sistema electoral venezolano es seguro y que las técnicas que utiliza certifican la total transparencia de los resultados. Pero siendo Venezuela, la derecha y su brunete mediática nacional e internacional siempre hablan de fraude. La oposición concentrada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunció que no se presentaría a las elecciones por falta de garantías y por no reconocer legitimidad a la ANC. Pocas horas después de publicarse los primeros resultados denunciaron presiones para la participación, supuestas irregularidades y toda la retahíla acostumbrada.

La decisión de no presentarse a las municipales ha puesto de manifiesto que la consigna de la derecha de “Elecciones Ya”, que dio lugar a las protestas violentas durante cuatro meses porque no había un calendario electoral para las regionales y municipales de 2017 no era sino la excusa para buscar sanciones que asfixiaran la economía, en segundo lugar ha supuesto una fractura interna pues diversos líderes locales se han postulado a algunas alcaldías desobedeciendo la decisión de la MUD. De hecho tres opositores, cercanos a Primer Justicia (que apostó por la abstención) se hicieron con Chacao, Baruta y El Hatillo, bastiones antichavistas.

Según datos del CNE, los resultados finales determinan que los nuevos alcaldes corresponden a 4 organizaciones locales; 25 de partidos tradicionales de la oposición y 306 del Gran Polo Patriótico (GPP) y del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La primera mujer alcalde de Caracas será Erika Farías hasta el mes pasado ministra de la presidencia y en el estratégico Estado de Zulia la victoria (más del 57% ) para el candidato del PSUV.

Por su parte el Partido Comunista de Venezuela (PCV) en el VI Pleno de su C.C. orientó a concretar los esfuerzos por la más amplia alianza popular, que expresara los intereses de las fuerzas progresistas y a alcanzar la máxima unidad. Planteó una alianza popular y antiimperialista como herramienta necesaria para la defensa de la soberanía frente a las agresiones imperialistas y las acciones criminales de sus lacayos en el país. En palabras de su Secretario General: “la construcción de esta alianza electoral no depende de la decisión del PCV (…)” “Si por actitudes de prepotencia y autosuficiencia de algún otro partido no se logra la alianza, igual el PCV participará en todos los municipios”. El PCV participó con diversas candidaturas y el proceso ha debido ser algo bronco a juzgar por los registros presentados ante la Presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente y la Presidenta del CNE protestando por retirarles cuñas electorales de Venezolana Televisión o denunciando rasgos de burocratismo, prepotencia o sectarismo desde instancias del poder.

"Hemos derrotado al imperialismo estadounidense con votos” señaló el Presidente Maduro añadiendo "El camino es la unión popular”.

Ana Muñoz