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En AFGANISTÁN, el imperialismo norteamericano planea recuperar las violentas milicias que han operado sanguinariamente a lo largo de esta dilatada ocupación. Contaría inicialmente con 1.000 efectivos para llegar paulatinamente hasta los 20.000. Esta propuesta contará con la aprobación por parte del títere presidente afgano AshrafGhani, que generará, para distracción, las disputas tribales.

La base de MORÓN es el centro de operaciones de las tropas del imperialismo norteamericano que intervienen asiduamente en los países africanos de Chad, Congo, Etiopía, Somalia, Uganda, Sudán, Níger y Kenia. Oficialmente realizan las tareas TAA (entrenar, aconsejar, asistir), que en realidad son combates. En Níger fallecieron el mes pasado “cuatro consejeros” en una emboscada, y en Somalia también falleció otro. Son las guerras ciegas que los medios de comunicación del sistema silencian.

En LIBIA la brutalidad se ha convertido en la escena cotidiana y normal. Lo que algunos denominan como ejemplo de “estado fallido” es regido realmente por los grupos terroristas que ocuparon el país tras los bombardeos de EEUU apoyado por algunos países imperialistas de la UE. La violación masculina se ha convertido en arma de guerra y de sometimiento de los presos; los que han logrado sobrevivir cuentan escenas desgarradoras. Además, la esclavitud se ha recuperado en los mercados abiertos. Como hace cientos de años, los hombres son expuestos para ser comprados por el mejor postor.

En YEMEN el silencio grita. Lo que oficialmente sedenomina como “la coalición que lidera Arabia Saudí con el apoyo norteamericano”, causa estragos entre la población civil. Los bombardeos centran sus objetivos en escuelas, hospitales y edificios públicos. El desplazamiento de la población es abrumador. Hasta la ONU alerta de la crisis humanitaria por la falta de alimentos, que es debida tanto a la guerra como al bloqueo naval que impide la llegada de alimentos a los puertos yemeníes.