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Nacida un 18 de agosto de 1921 en Moscú, pocos más datos excepto su precocidad y habilidad como aviadora. Con 15 años pilotó su primer avión y con 16 era instructora de vuelo.

En 1941 cuando fue rechazada para la fuerza aérea por no cumplir 100 horas exigidas para aeronaves de combate, falsificó y exageró los documentos para alistarse. Tras la instrucción fue destinada al 586 Regimiento de Caza de Marina Raskova. De aquellos inicios Inna Pasportnikova, mecánico de vuelo, recuerda “(…) en medio de una guerra esta chiquilla rubia sólo pensaba en adornar el uniforme, entonces me pregunté ¿Qué clase de piloto será si únicamente le preocupa su fular y su aspecto?”

Destinada, con el resto de aviadoras a Saratov en el río Volga, los cielos de Stalingrado acogieron a esta audaz y excepcional piloto que adornaba la cabina de su avión con flores y se hacía fulares con la tela de los paracaídas. Por su baja estatura, los aviones en los que volaba tenían que ser adaptados para que llegara a los pedales de control.

Acabando 1942, había derribado tres cazas enemigos y tres bombarderos sin un rasguño,  tras la unidad de elite del 9ª Regimiento de Cazas de la Guardia, en febrero de 1943 fue seleccionada para el grupo de caza libre llamado okhotniki , que permitía realizar misiones por propia iniciativa a sus integrantes dado el talento para el combate, en vez de permanecer en tierra esperando alguna alerta para interceptar enemigos.

En un terreno considerado tan masculino y excluyente como la aviación y la guerra se hizo famosa como La Rosa Blanca de Stalingrado, por el emblema pintado en el morro de su caza (que en realidad era un lirio, aunque de lejos parecía una rosa). “Lilya” ( lirio) conseguiría un total de doce derribos enemigos en solitario y entre dos y cuatro compartidos y se convirtió en el as femenino más laureado de la guerra y de todos los tiempos. Un “As de la aviación” es quien consigue derribar a cinco o más aviones enemigos. En la historia de la aviación de combate sólo dos mujeres han alcanzado esta categoría. Las dos eran soviéticas.

El 1 de agosto de 1943, herida en la mano, despegó al amanecer hacia el Mius y el Donbass. En la cuarta salida del día, escoltando un vuelo de Il-2s, entre un claro de las nubes, un compañero del escuadrón creyó ver su avión despidiendo humo, con ocho cazas alemanes persiguiéndola. Entonces no se encontraron los restos de su avión o su cuerpo.

En 1979 tras investigaciones y búsquedas, se dieron con restos enterrados debajo de un ala, son los de esta Heroína de la Unión Soviética cuya estatua erigida en Krasny Luch homenajea a todas aquellas mujeres que derrotaron al nacifascismo.

Ana Muñoz