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Nota Previa

Lo determinante de la existencia de la Generalitat de Catalunya no es ni mucho menos su carácter secular, es que la lucha que permitió rescatarla de la ilegalidad a la que la sometió el franquismo, no solo es que fue protagonizada por la clase obrera y los sectores populares catalanes, sino que costó muchas vidas y miles de detenciones y torturas.

Es lamentable tener que contar lo evidente, pero como la historia de la lucha de clases en este país no dejaron nunca de escribirla quienes ganaron la Guerra, pareciera que los derechos que aun tenemos hoy fue porque no los dieron y no porque los ganamos.

Una barbaridad con secuelas imprevisibles.

Que para nada ha sido improvisada y con la que, una vez más, la oligarquía caciquil y centralista que dirige España como si se tratara de su coto de caza, ha decido que, de paso que resuelve a las bravas la confrontación que le enfrenta a la burguesía catalana, marca un antes y un después en el devenir de la formación social española marcado por el incremento del autoritarismo. Para defender sus privilegios, son muy conscientes que en la situación de crisis económica e institucional en la que llevan instalados desde 2008, no pueden ceder “ni tantico así” que diríamos nosotros de ellos emulando al Che. Ni perder casi el 25% del PIB, ni ceder posición en el seno de la UE por la fuga del pacto de la Transición de la principal burguesía nacional que lo firmó; pero aun mucho menos por la existencia de derechos laborales, sociales y civiles que no solo es que aun les hacen repartir partes importante de su tarta, sino que les someten a controles que les evidencia cuando, como llevan haciendo desde hace siglos, roban, roban y roban sin ningún pudor.

Para ellos, una vez han valorado que nos tienen lo suficientemente débiles ideológicamente y desorganizados social, política y sindicalmente, ha llegado el momento de acelerar y, con toda la violencia y despotismo que seamos capaces de imaginar, poner en marcha la máquina que les asegure -aun en medio de la más brutal crisis estructural capitalista- mantener su tasa de ganancia y el control absoluto del estado.

Nuestra respuesta

No puede ser tibia, ni depender de las alianzas con quienes como el PSOE han vuelto a demostrar una vez más que son parte inequívoca del aparato represor. Tampoco puede ser subsidiaria de con quienes provisionalmente podamos coincidir en determinadas reivindicaciones democráticas, pero con claridad son nuestros enemigos de clase.

Nos corresponde coger el testigo de la responsabilidad histórica que nos acucia y sin traficar jamás con los principios, resolverla única y exclusivamente a favor de las necesidades e intereses de las grandes masas obreras y populares. No podemos permitirnos errar, debemos analizar desde nuestras categorías (el marxismo-leninismo) la totalidad de la complejidad social y política que abordamos y trazar la táctica y la estrategia que nos permita, en un primer momento, acumular fuerzas contra la Contrarreforma que, al más puro estilo monárquico de Felipe II, pretenden imponernos envuelta en el criminal trapo rojigualda y, en un segundo momento, asestarles el golpe que los derrote definitivamente.

No es una tarea fácil.

Requiere serenidad y conocimiento para no cometer errores, pero es imprescindible meternos de lleno en ella pues quien en esta circunstancia mire a un lado será cómplice necesario de la barbarie totalitaria que, en nombre de la ley -su ley- se nos viene encima.

Fortalezcamos el Partido y garanticemos la seguridad de su militancia, pero no dejemos en ningún momento de ser audaces y avanzar impulsando al movimiento obrero y popular a una dinámica de defensa intransigente de derechos que, del retroceso permanente en el que estamos instalados, nos sitúe en una posición de contraofensiva. República Socialista y Autodeterminación siempre han sido nuestra bandera, ahora más que nunca necesitamos el programa y la consigna que, sumando a amplias masas del pueblo, las lleve a la victoria.

Es la mejor solidaridad que en este momento podemos prestarle al pueblo catalán.

Julio Díaz