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En los últimos meses, con una profunda aceleración en estos días conforme el “Procés” avanza, estamos viendo una cascada de empresas y bancos con sede social en Catalunya que “huyen” al Estado Español. En concreto, a fecha 23-10-2017, ya superamos en más de 1000 las empresas que han efectuado esta maniobra.

Este hecho no quiere decir necesariamente que se trasladen trabajadores y centros de producción al Estado, pero se abre la puerta a hacerlo. Más bien, se trata de instalar la sede social en un Estado miembro de la UE y, por tanto, con garantías jurídicas, legales y con moneda de intercambio comercial sólida (divisa) y donde, paralelamente, se preservaría el mercado europeo, además de una importante ligazón con otros mercados como el latinoamericano.  

Una parte muy significativa del mediano y gran capital establecido en Catalunya, entonces, busca de forma clara la seguridad -entendida en la máxima extensión de la palabra-  en estos días donde la incertidumbre, la inestabilidad y las convulsiones, sociales incluidas, lo espanta.

El mercado de estas empresas y bancos se encuentra preferentemente en España, y vía España, en la UE. El momentáneamente claro posicionamiento de la UE de los monopolios a favor del Estado Español, la nula mediación internacional en el conflicto y la debilidad mostrada por las estructuras de la Generalitat ante la represión provocada por la oligarquía española agudizan la huida de un continuo de empresas, alguna de ellas, inclusive, promotora o colaboradora del “Procés”. Es el caso de Idilia Foods (comercializadora de Cola Cao y el Paladín, entre otros) y la gestora de capitales bursátiles GVC Gaesco. También están huyendo depósitos de capitales de la banca, en este caso retirados por los clientes, que buscan refugio en otros sectores.

Estos hechos promueven de entrada que las empresas que cambian su sede social dejen de pagar impuestos en Catalunya. Así mismo, es el primer paso al cambio de sede fiscal -cuando no sean pasos paralelos- y por último a la deslocalización de las plantas y centros productivos, tal y como confirma el ex Conseller de Empresa del Govern de Artur Mas, Francesc X. Mena.

La retirada táctica de los bancos catalanes (CaixaBank y Sabadell) comporta también que las empresas que dependan de ellos y tengan capacidad operativa e intereses comunes (estratégicos, de mercado, entre otros) sigan sus pasos. Como ejemplos, tenemos los casos de Abertis, Segur Caixa-Adeslas, Gas Natural…sitas en la órbita de CaixaBank. Estas empresas conforman un paquete de activos gestionados por Criteria, la matriz empresarial del grupo la Caixa, la cual también ha cambiado su sede social. A su vez, también se promueve que las empresas auxiliares que dependen de las matrices tengan “problemas”.

Ante la enorme dimensión de las empresas que retiran su sede social de Catalunya: Catalana Occidente, Cellnex, Freixenet, Codorniu, Planeta, San Miguel, MGS Seguros…los comunistas del PCPC manifestamos la necesidad de no ceder a los chantajes de la oligarquía, y abogamos por nuestro programa táctico, que no es otro que el nacionalizar y socializar los medios de producción, manteniéndolos al servicio de la clase obrera y gestionados por la clase obrera; que  las empresas en huida son parte de los interés económicos y políticos de la oligarquía española heredada del fascismo franquista y de su Transición; que la lucha entre burguesías en estos momentos decisivos, pasa por afianzar la línea de clase, centrar la línea clasista en el mapa de la pugna para facilitar la visión de la clase trabajadora y poder situar la mirilla en el objetivo real que no es otro de conseguir una República Socialista Catalana.

Estas maniobras desestabilizadoras y garantistas del Capital nos demuestran, una vez más, que los partidos políticos no ostentan el Poder. El Estado no es neutro, el Estado no está allí y el primero que llegue lo gestiona todo según su conveniencia. Todo lo contrario. Es una superestructura destinada a explotar y oprimir a una clase sobre la otra, y, por tanto, destinada a proteger los intereses de la burguesía. En el caso que nos ocupa, la oligarquía española mueve todos los resortes a su alcance para proteger y garantizar la continuidad y reproducción del ciclo del Capital. La oligarquía española no ha dudado en mover sus empresas e incentivar movimientos de grandes empresas extranjeras (como Volkswagen); a la oligarquía española no le ha temblado el pulso de llamar al boicot a las empresas catalanas; a la oligarquía española no le ha fallado la voz al llamar mediante sus instituciones -como la CEOE- a la “rendición política” del Govern y del Parlament.

En paralelo, la oligarquía utiliza y seguirá utilizando sus gestorías políticas (PP, PSOE y Ciudadanos). Por no hablar de cómo usa a su antojo los resortes de las estructuras del Estado, como Fiscalías Nacionales, Tribunales de Justicia, Tribunales Constitucionales y la represión violenta a cargo de la Policía Nacional y sobre todo la Guardia Civil, policía militarizada -no lo olvidemos-. A todo ello, por si no fuese suficiente, en los últimos días se ha añadido a las batidas policiales el recurso, carpetovetónico, decimonónico, pero muy ilustrativo, de la Corona con su majestad Felipe VI, Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas al frente.

Alex FG, PCPC Barcelona.