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El Partido Comunista de los Pueblos de España estuvo presente en el Congreso Fundacional del nuevo partido creado a raíz del acuerdo de Paz entre el Gobierno Colombiano y las FARC-EP. El Congreso desarrollado entre el 26 y el 31 de agosto en la ciudad de Bogotá y reunió 1.200 delegados y delegados (1 por cada 25 militantes) de las FARC-EP, las Milicias Bolivarianas, el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia y del Partido Comunista Clandestino Colombiano.

Seis días de debates intensos que debían dar una expresión organizativa única a todas las estructuras políticas y militares de las FARC-EP. Se debía definir todo bajo la premisa de dar cabida a las diferentes sensibilidades político-ideológicas existentes dentro del movimiento manteniendo la unidad en el nuevo escenario que se abre en Colombia. Un ejercicio realmente complejo.

Finalmente, después de largas deliberaciones el nuevo partido se ha definido con un carácter de masas, como un movimiento de movimientos que se alimenta del pensamiento marxista-leninista y bolivariano de Manuel Marulanda y de Jacobo Arenas. Un equilibrio difícil que pretende articular bajo un único paraguas las estructuras de cuadros y los movimientos de masas, fundamentalmente los campesinos, obreros, estudiantiles, juveniles, de mujeres, afros e indígenas…

La nueva dirección de 111 miembros deberá ser capaz de organizar el nuevo partido desde 0, acoplando todas las estructuras, hasta ahora clandestinas, y además preparar la presencia de los 5 Senadores y 5 Congresistas durante los próximos 8 años, según lo pactado en el acuerdo. La legalización del Partido y la presencia institucional parece ser lo único que se ha cumplido de lo pactado. El Gobierno Colombiano, mediante argucias burocráticas y la desnaturalización del acuerdo con constantes reformas en el Congreso está incumpliendo la inmensa mayoría de puntos acordados. Siguen cientos de prisioneros encarcelados a la espera de la amnistía, el paramilitarismo campa a sus anchas y cientos de líderes sociales, exguerrilleros y familiares han sido asesinados, el punto de tierras sigue empantanado, se prosigue con la brutal política de erradicación forzosa de cultivos ilícitos, los proyectos productivos para la FARC están en el aire, la Jurisdicción Especial para la Paz ha sido desnaturalizada para proteger a los responsables del paramilitarismo y de los crímenes de Estado, etc.

La situación en Colombia es trágica, a los incumplimientos del Gobierno con la FARC hay que sumar una situación de emergencia social con decenas de niños muertos por desnutrición, el control del crimen organizado/paramilitarismo de amplios sectores económicos del país, represión brutal de la protesta social (con decenas de asesinados y encarcelados), un sistema sanitario privatizado incapaz de responder a las necesidades del pueblo, cientos de miles de ancianos en la indigencia, etc. Hoy, ninguna expresión política, excepto la FARC está en disposición de organizar la respuesta popular a tal desastre.

Otro punto importante en la agenda es la reunificación de los y las comunistas colombianos, tanto los que están en la FARC como los que están en el PCC. Igualmente es el momento de recomponer el espacio político, ¿qué pasará con un movimiento de movimientos como la Marcha Patriótica? ¿hay espacio para dos expresiones electorales como son la Unión Patriótica y la FARC? ¿Cómo se articulará la política de alianzas con otros sectores democráticos del país?

Hoy en Colombia hay más preguntas que respuestas, hay 1.500 combatientes de la llamada disidencia de las FARC en el monte, el Estado está incumpliendo descaradamente lo pactado y la violencia como elemento de acción política y de despojo por parte del Poder sigue vigente. El futuro es incierto.

Ferrán