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“En interés de la presente y de las futuras generaciones, se adoptan en la URSS las medidas necesarias para la protección y el uso racional, científicamente fundamentado, de la tierra y el subsuelo, de los recursos acuáticos, de la flora y la fauna, para conservar limpios el aire y el agua, asegurar la reproducción de las riquezas naturales y el mejoramiento del medio ambiente.”

(Artículo 18)

”Los ciudadanos de la URSS tienen el deber de cuidar la naturaleza y proteger sus riquezas.”

(Artículo 67)

* Constitución de la URSS (7 de Octubre de 1977).  Moscú. Ed. Agencia de Prensa Nóvosti, 1984.

Tres décadas después del bombardeo mediático al que nos han tenido los medios de comunicación capitalistas demonizando a la Unión Soviética con el accidente nuclear de Chernobyl, resulta muy irónico que sea una firma murciana la que cierre las puertas del nuevo sarcófago de la Central del Reactor Número Cuatro.

Toda esta nueva construcción, no tiene nada que ver con el primer armazón que sí era público, realizado por el esfuerzo y sacrificio del pueblo soviético con los miles de liquidadores que combatieron aquel desastre que se desarrollase aquella madrugada de aquel sábado 26 de Abril de 1986.

Éste es un claro ejemplo de cómo los buitres carroñeros del Gran Capital han metido sus zarpas en lo que fuera una de las principales repúblicas de la URSS que entonces se conocía como República Socialista Soviética de Ucrania. El consorcio de empresas francés Novarka, es el que ha llevado a cabo todo este proyecto de más de 1.500 millones de euros, que a su vez pertenece al Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), con sede en Londres desde 1991. Su objetivo primordial ha sido llevar a los antiguos Países del CAME . COMECON a la Economía de Mercado. (Hay que destacar que la gran mayoría de sus miembros han formado parte de la dirección del FMI y del Club Bildelberg).

A pesar de que en la URSS y en los Países del Este funcionaba con calidad y perfección el concepto del “Átomo por la Paz”; la repercusión del accidente de Chernóbil ha condicionado como un punto más en las tesis de Francis Fukuyama y de todos los literatos anticomunistas para defenestrar los logros sociales y enfangar un poco más la propia Historia de la Unión Soviética, que ya entonces se les conocía a todos estos pseudointelectuales omo los famosos “sovietólogos”. ( A tener en cuenta las decenas de estudios y planes de becas de la Unión Europea en esta materia de revisionismo histórico caracterizado por la ideología anticomunista).

Todos los medios de comunicación occidentales se solidarizan con los gobiernos capitalistas cuando ocurre un desastre como el de la Central privada de Fukushima. Es el momento del oportunismo de muchos tejidos ecologistas con las viejas recetas de Los Verdes de la RFA, al estilo de los veteranos maestros del mayo del 68 a lo Mendiluce - Cohn Bendit de turno, quiénes colocan en el mismo punto de salida el concepto de la energía nuclear, bien en el Capitalismo, o en el Socialismo.

Curiosamente ninguno de ellos analiza ni la OTAN, ni las luchas por la Paz y el Desarme por parte de los Países Comunistas en la década de los setenta y ochenta del siglo XX, quiénes advertían del peligro de lo que supondría la aparición del “Invierno Nuclear”...

Por esto mismo no es de extrañar que un accidente nuclear como el que ocurrió en Harrisburg en el estado de Pensylvania (EE.UU) en el mes de marzo de 1979, se haya obviado y ocultado por todos ellos, teniendo en cuenta que el filme de Jane Fonda: “El síndrome de China” es anterior a dicho suceso. Una vez más si ocurre algo malo en el Planeta, y si vuelven a ser las siete plagas de Egipto será por culpa de los marxistas-leninistas, que ya nos lo siguen explicando en todas las películas de James Bond desde 1960.

Pese a la cantidad de desinformación que se ha querido dar sobre las Democracias Populares de Europa Oriental, incluso con los nuevos libros de Svetlana Alexievich, patrocinados por “mujeres emprendedoras” de los institutos de pensamiento estadounidense tipo Hillary Clinton y Michel Obama, la historia de ciudades avanzadas del siglo XXI como era Pripyat, fundada en 1970, no pueden ser manipuladas con el maniqueísmo de la noria oxidada de esta ciudad en las portadas de las revistas tipo National Geographic, o programas televisivos al estilo de Cuarto Milenio. (Precisamente hay que recordar que todo aquel complejo de autos de choque, noria y juegos infantiles iba a convertirse en el típico parque de atracciones a inaugurar aquel mismo 1º de Mayo de 1986.)

Pronto se ha olvidado, el gran sacrificio de los miles de trabajadores y trabajadoras soviéticos/as, que crearon una nueva Pripyat, así como el traslado de los más de 50.000 habitantes de la ciudad en menos de 48 horas, o el propio festival musical que en ese mismo año se realizase para reforzar todo tipo de ayudas económicas a los afectados en aquel trágico accidente, del que han pretendido dejarlo en un mero error humano, y cuyo símbolo para el capitalismo occidental fue el de fustigar al comunismo como una metáfora de decadencia del sistema socialista.

Ese mismo año, en 1986, nuestros propios camaradas voluntarios del PCPE, muchos de ellos jóvenes estudiantes y trabajadores, a través de ADAMIHS, formaron parte de esas brigadas que estuvieron colaborando en la ayuda fraternal a los afectados por el accidente nuclear, aprovechando sus intercambios culturales como entonces nuestro Partido hacía.

En el período del Gobierno Gorbachov, (1985-1991), comenzaron a darse múltiples accidentes y extraños sucesos en la geografía soviética, de los que muchos de ellos surgieron en fronteras nacionales, donde poco tiempo después aparecieron conflictos interétnicos. Si en los propios libros editados allí ya se hablaba de la capacidad del enemigo exterior de provocar sabotajes dentro del Socialismo como escribía el especialista Vladimir Gurevich en plena “Guerra Fría”: ¿Por qué no podemos pensar en estos mismos sucesos que ya se estaban barajando dentro del propio PCUS con personajes del calado de Boris Yeltsin, o espías tránsfugas del KGB como Gordievsky que se pasaba en esas mismas fechas al enemigo del MI- 5 y 6 con todo el bagaje e información?¿Por no hablar de Mathías Rust y su famoso aterrizaje en medio de la plaza Roja aquel 28 de mayo de 1987?¿Casualidad, Ciencia Ficción o la cruda realidad?

Indudablemente claro está que el ser humano comete errores de aprendizaje y de puesta en práctica y en la propia URSS así ocurrió en ciertos casos. Varios ejemplos se descubrieron con varias empresas contaminantes en el mar Aral pertenecientes al Ministerio de Mejoramiento de los Terrenos en 1987. Pero también se combatieron dichas faltas con contundencia por los sectores leales del PCUS como fue el caso del famoso fiscal y juez Alexandr Sujarev, quién ya entonces señalase:

“-En 1987 los funcionarios de la cuenca del Caspio castigaron disciplinaria, administrativa y económicamente a 909 personas, o sea casi 4 veces más que en 1985. Se dejó de arrojar al Mar las aguas contaminadas de los barcos... así como la disposición del CC del PCUS y del Consejo de Ministros en septiembre de 1988 “sobre la región del Aral””

Podríamos citar muchos más ejemplos de la década de los ochenta en el País de los Soviets, como fue el control del combinado metalúrgico de Nizhni Taguil, o de ciudades como Krivói Rog y Dnieprodzerzhinsk.

No obstante hay que recordar que conceptos como Ecología formaban parte del vocabulario del pueblo soviético en su formación académica, cultural y en su praxis laboral. La armonía de las urbes y del modelo de empresas fabriles ubicadas en los paisajes naturales, fueron un ejemplo para el resto del Planeta.

Actuaciones que se realizan en pleno siglo XXI en nuestras ciudades actuales en el nombre de la novedad ecológica y del rédito electoralista, como puedan ser las centrales de recogida urbana de basuras y de reciclaje, formaban ya parte de los planes de actuación de la URSS.

Como decían los soviéticos y soviéticas: “-Debemos de cuidad de la “Casa Nuestra”.”

Ahí quedan obras colectivas editadas en la Agencia de Prensa Nóvosti o Mir como “Defender La Naturaleza” o “Ecología”; o coproducciones de cine como “Dersu Uzala” del año 1975, donde queda demostrado el amor por La Naturaleza, al igual que el Libro Rojo de la URSS sobre mamíferos, plantas y aves, por parte del pueblo soviético. Además de seguir recordando en la actualidad el legado internacionalista de los camaradas cubanos bajo la dirección del Comandante Fidel Castro Ruz, que desde el 29 de marzo de 1990 acogen en la isla caribeña a los niños y niñas de Chernobyl en el complejo balneario y hospitalario de la playa de Tarará ( A 20 Kilómetros de La Habana), siendo uno de los centros de referencia a nivel internacional en la lucha contra el cáncer infantil combatiendo la leucemia, la atrofia muscular, trastornos psicológicos, neurológicos y alopecia. Los pequeños ucranianos, rusos y bielorrusos treinta años después, muchos de ellos médicos especialistas en oncología, nos siguen recordando la importancia de nuestro lema: “-Socialismo o Barbarie”

 

“(...) Sin embargo, en nuestro siglo nuclear la naturaleza necesita que la protejamos en primer término de las aventuras militares. El aire, el agua, la tierra y el mar, la flora y la fauna podemos conservarlos sólo canalizando los recursos intelectuales y económicos no hacia la producción de los medios de exterminio de todo lo viviente, sino a una obra edificante de cara al futuro.”

*Yuri SINIAKOV: Defender la Naturaleza. La Unión Soviética: hoy y mañana. Moscú: Ed. Agencia de Prensa Nóvosti, 1983.