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La situación en El Rif, así como en el resto de Marruecos, es intolerable. El declive ha sido tal que ha alcanzado todos los niveles: políticos, económicos, sociales y culturales.

Lo que es conocido tanto a nivel nacional como internacional como una revuelta popular, no es más que la consecuencia del sufrimiento causado por una crisis económica que afecta a las capas sociales más desfavorecidas. A los pobres, a los trabajadores, a los marginados.

Este levantamiento es el producto necesario de la lucha de clases, de la brutal diferencia de recursos entre pobres y ricos. Hoy en día es esencial plantearse de manera firme quién es el responsable de esta situación tan miserable que está sufriendo la gente.

La responsabilidad de todo esto recae en la élite burguesa, conocida popularmente como Majzén, que dirige este país desde la independencia. Esta élite ejerce como una mafia que actúa como agente del imperialismo, especialmente el francés.

Las causas de este levantamiento:

Hay muchos factores que se solapan detrás de la continuidad de este movimiento rifeño, ya sean históricos, políticos, sociales o económicos.

Históricamente, este movimiento que afecta a la población del norte de Marruecos es diferente a los anteriores. Ha sido precedido por las protestas del movimiento 20 de febrero, las movilizaciones de los médicos, los profesores en prácticas, y las protestas en Tánger contra la empresa de Electricidad y Agua.

El norte es un ejemplo de resistencia, cuyo símbolo es Abed Al Karim Al Jattabi, quien derrotó a los colonialistas españoles y franceses, y este bagaje es una fuente moral y un orgullo para la gente del Rif en sus justas reivindicaciones. Esta zona fue golpeada muchas veces por el poder del Estado hasta estos momentos.

A nivel político:

El entramado político resulta tremendamente complicado para alguien de fuera, ya que hay partidos a decenas, representando todos los espectros y orientaciones políticas. Esto lleva a preguntarse cómo puede haber elecciones democráticas en un país con una participación del 20%, cuando esto significa que el 80% de la población desconfía totalmente de dichas organizaciones y del sistema que representan.

La población se mantiene al margen de la vida política, pues vive en un Estado cuyo gobierno está compuesto por partidos de ideologías contrarias. En el gobierno actual, formado por seis partidos, está dirigido por un partido islámico, y posee varios ministros del partido comunista de Marruecos (PPS).

A nivel social:

La situación que viven las diferentes zonas de Marruecos se ha vuelto insostenible. El paro supera en muchos lugares el 60 %, la carestía de la vida se ha visto marcada por un constante aumento de los precios y un consecuente incremento de la pobreza, ha derivado en destrucción de puestos de trabajo en el sector público, privatizaciones en la enseñanza y otras medidas demoledoras han llevado el país a estas justas movilizaciones reivindicativas.

A nivel económico:

Actualmente, la sociedad está divida entre una minoría muy rica y una mayoría extremadamente empobrecida. Esta situación se vuelve incomprensible en un país tan rico en materias primas, tales como fosfatos, bancos de pesca con una costa de 3600km, minas de oro y de plata, riqueza agrícola, etc. Sin embargo, esta vasta riqueza tiene un dueño, y es la oligarquía y la élite gobernante.

Estos motivos han forzado a la gente a salir a la calle, reclamando sus derechos en educación, sanidad, trabajo, una distribución justa de la riqueza y terminar con la militarización de esta zona oprimida.

El participante en este movimiento es el pueblo, los marginados, los pobres. Y como pilar de este hecho, se encuentra la mujer del Rif. Ella tiene una participación fundamental en esta lucha, encontrándose en la dirección y a la cabeza de este movimiento, y este hecho ha sido reconocido por todas las organizaciones de izquierdas de este país.

Las mujeres cuentan con el apoyo incondicional de los partidos llamados de la extrema izquierda, como la vía democrática o el partido de la vanguardia socialista, el partido de Mehdi Ben Baraka, así como con el apoyo de los tres sindicatos principales y de las organizaciones de DDHH marroquíes. Además, cuentan con el respaldo y la solidaridad del FPLP y el Frente Popular tunecino.

Si el pueblo no lucha por sus derechos vivirá como esclavo al servicio del amo, y ese yugo será de por vida. Una revuelta popular pacífica ha puesto al sistema en jaque. Porque el pueblo marroquí sabe que el pueblo que se mantiene de rodillas rechazando la lucha contra sus opresores jamás podrá conseguir nada.

Fayed Badawi