Compartir

El pasado 3 de marzo, horas después de haber salido del trabajo, nuestra compañera Judith fue telefoneada por el jefe de Recursos Humanos de la empresa Ebone, para entregarle una carta de despido, fulminante e injustificado, a priori manifestando “despido disciplinario” sin especificar motivos, para ahorrarse la indemnización que le correspondería después de 10 años trabajando como coordinadora y monitora en un servicio público del Ayuntamiento de Granada (Medicina Terapéutica y Deportiva en el Polideportivo Núñez Blanca), con impecable trayectoria, reconocida tanto antes como después del despido, por el médico deportivo del Servicio, por sus compañeros de trabajo y de instalación, y por los usuarios que la ven trabajar cada mañana.

No es la primera vez que la empresa Ebone hace algo así, ya le ocurrió a la actual Delegada Sindical de CCOO (antes de serlo), que fue despedida ante la sospecha de la empresa de que estaba promoviendo reuniones fuera del trabajo con sus compañeros para hablar de sus condiciones laborales y posibles respuestas organizativas. Otro caso de readmisión, tras una respuesta de movilización de compañeros y usuarios.

El caso de la compañera Judith, afiliada y respaldada por la FSC de CCOO, está sirviendo de aprendizaje y experiencia para un colectivo de trabajadores jóvenes, la gran mayoría sin trayectoria sindical, muy alejados como nos tienen ahora de la organización solidaria de clase, que no tiene otra fórmula que la unión.

Además de la lógica respuesta por parte del sindicato, de la sección sindical y el asesoramiento jurídico, esta trabajadora se ha visto respaldada por una respuesta inmediata de parte de sus compañeros, de su instalación y de otras instalaciones, e incluso trabajadores que ya no estaban en la empresa, que no iban a tolerar esta situación, que además, podía afectar el día de mañana a cualquiera de los demás. Se pusieron en marcha una serie de actuaciones, planificadas y coordinadas, para facilitar la implicación del mayor número de trabajadores y colectivos (también fuera de los centros de trabajo) posible como: recogida de firmas, concentraciones en el centro de trabajo y en el Ayuntamiento, difusión por escrito en las instalaciones para dar a conocer el conflicto, contactar con prensa, pedir apoyo a otros colectivos (Asamblea Interprofesional, Stop Desahucios, Granada Resiste, otros trabajadores de empresas como Telefónica y MacDonalds entre otros, etc), marcapáginas como bonos solidarios y la organización de un arroz solidario, que sirvió como “cierre” del conflicto, pues pudimos ese día celebrar la reciente readmisión.

Otro motor fundamental fueron los usuarios, a los que los trabajadores intentamos mantener informados de nuestras condiciones laborales, pues al final afectan al servicio que prestamos y por tanto a todos ellos. Se organizaron para acudir a reuniones vecinales y Juntas de Distrito, pidiendo explicaciones a la Concejalía de Deportes, de la que depende este servicio (aunque esté subcontratado), que se implicó también en el conflicto, pidiendo explicaciones a la empresa y no quedando al margen del problema, que estaba llegando a sus oídos por distintas fuentes, también por diferentes representantes sindicales de dentro del Ayuntamiento.

Tras un mes y medio luchando por la readmisión de la trabajadora, se logró el objetivo propuesto: la recuperación de su puesto de trabajo. Y así es, pues aunque la empresa se empeñe en vendernos el discurso contrario, nosotros somos trabajadores de las Instalaciones Deportivas del Ayuntamiento de Granada, por lo tanto son nuestros puestos de trabajo, y no somos Ebone, como pretenden que nos identifiquemos. Tampoco son ellos los que nos dan de comer, si no nuestro trabajo diario, nuestro empeño y dedicación al servicio que le prestamos a nuestros usuarios, es el que les permite a un par de ellos, vivir como viven.

Trabajadores solidarios, unidos y organizados con sentido.

 Amparo Hidalgo