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Pasado un año de la celebración del X Congreso del PCPE -que se celebró los días 10, 11 y 12 de junio de 2016-, y con la perspectiva de los acontecimientos ocurridos desde entonces, es posible hacer una valoración que nos permita comprender claves fundamentales para la correcta interpretación de este hecho trascendental en la vida del Partido.

Clave 1.- El PCPE elabora su línea política como resultado de un proceso colectivo, que es la expresión máxima del centralismo democrático como regla rectora de la vida partidaria.

El X Congreso se convocó con una Carta de Normas que daba las máximas facilidades para la expresión de las posiciones políticas de la militancia del Partido. Todas las enmiendas aprobadas por las células, del orden de un millar, llegaron directamente al Plenario del X Congreso.

Éstas se editaron en un ordenado cuaderno, que facilitaba el estudio y conocimiento de las mismas por los miembros del Congreso. Al estar ordenadas en un mismo apartado todas las enmiendas a un párrafo, resultaba muy fácil comparar las distintas posiciones que se daban en relación a una determinada idea o propuesta política.

El método seguido en el Pleno del Congreso, donde se organizaba el debate sobre las ideas comunes expresadas en las enmiendas, facilitó una discusión sobre las ideas principales de las Tesis, evitando un debate disperso sobre cuestiones de menor importancia.

Para la Dirección convocante del X Congreso esas enmiendas, así ordenadas, se convirtieron en una radiografía de la realidad del Partido. Aportaban un conocimiento muy preciso de los debates que se estaban dando y de las posiciones que se expresaban en las mismas.

Organizado, así, el debate, ello facilitó la expresión de las posiciones políticas más diversas. Pero siempre fue el Pleno del Congreso, con sus votaciones, el que determinó qué posiciones se aceptaban y qué posiciones se rechazaban por ser ajenas al proyecto del PCPE. En la gran mayoría de las votaciones los resultados fueron ampliamente mayoritarios.

La votación de las distintas enmiendas en el Pleno del Congreso expresaba la síntesis de la aplicación del centralismo democrático, como resultado del proceso de elaboración colectiva de la base del Partido

Esta proceso Congresual, así organizado, vino a ratificar, una vez más, que la gran fortaleza del PCPE es su propia base militante.

Las votaciones, todas ellas a mano alzada, permitieron radiografiar la composición de la fracción, que votaba con brazo de madera una y otra vez, no importando cuáles fueran los debates. Una fracción compuesta por quienes vinieron al Partido desde una anterior militancia conspirativa en el PCE sin rectificarla ni aprender nada de ella en positivo, y otros miembros procedentes de los edulcorados CJC.

El PCPE salió fortalecido de ese X Congreso.

La fracción fracasó en su intento del llevar al Partido a otras aventuras. Incluso la Secretaría General fue elegida por unanimidad en la primera reunión del CC en el mismo Congreso.

A la vista de los resultados la fracción decidió instalarse de forma permanente en el camino de la violación del centralismo democrático, negándose a aceptar los acuerdos del X Congreso, continuando con la conspiración desde el día siguiente a la finalización del Congreso, siendo una prueba palpable su actuación en el II Pleno del CC, celebrado un mes más tarde, donde ya se manifestó su intento de táctica de bloqueo del órgano.

Clave 2.- Un proyecto revolucionario independiente y soberano

El PCPE, a lo largo de toda su historia, ha ido construyendo su proyecto desde la absoluta independencia, tanto de las clases dominantes como de otras pretendidas injerencias externas.

El PCPE sobrevivió con fortaleza al triunfo de la contrarrevolución en la URSS porque siempre ha sido un proyecto propio, que se justifica por su compromiso con la liberación de la clase obrera de este país. Así podemos afirmar, con Lenin, que el Partido (el PCPE) es la expresión de la conciencia de la clase obrera.

Nuestro Partido se ha construido siempre a partir del análisis concreto del desarrollo de la lucha de clases en España, de la valoración más puntual y precisa de las contradicciones complejas que determinan la situación de la clase obrera y los sectores populares.

El PCPE, que se guía por las enseñanzas de los clásicos, nunca ha considerado que existan recetas mágicas en el camino a la revolución. Una concepción, radicalmente dialéctica, nos lleva a una práctica donde táctica y estrategia se definen en el mismo fragor de la lucha de clases, y en la práctica de una consecuente lucha de masas, donde la confianza en la clase obrera y en su papel histórico es total

La complejidad de la lucha de clases, en la realidad del Estado Español, requiere de respuestas propias. Requiere de aprendizajes de las experiencias concretas de las luchas obreras y populares. Requiere de una táctica y de una estrategia. Y, cómo no, requiere de una política de alianzas que se corresponda con esa táctica y con esa estrategia. Alianzas en el marco del Estado, y alianzas internacionales.

En el X Congreso salieron ampliamente derrotadas las posiciones más simplistas y esquemáticas de los miembros de la fracción, que poco o nada saben de la lucha de masas y de los procesos de acumulación de fuerzas que permitan avanzar hacia la crisis revolucionaria.

Precisamente, por ello, y una vez más, el PCPE después del X Congreso reafirma su carácter de proyecto marxista-leninista independiente y soberano.

Los miembros de la fracción fueron incapaces de comprender la importancia de estos factores en la lucha revolucionaria hoy, y por ello fueron a la búsqueda de apoyos helenísticos, que desconocen esta caracterización del PCPE. Desde la soberbia más ignorante se expresaron como una caricatura de lo que tiene que ser un Partido Comunista, son comunistas de catecismo, sin asomo de conciencia de clase y de comprensión de la lucha revolucionaria en el aquí y ahora.

Clave 3.- Un Partido que aspira a su fusión con las masas en la lucha revolucionaria

En el X Congreso del PCPE tuvo un protagonismo especial la formulación política e ideológica en relación a las masas, y a la lucha de masas.

Un debate, quizás el principal, que puso en evidencia las evidentes debilidades ideológicas de los miembros de la fracción.

Incluso en los momentos más difíciles de nuestra historia, el Partido siempre tuvo como una prioridad ineludible la intervención de masas.

Frente a la posición más caricaturesca de la política de masas, que es la de una intervención desde fuera, como un sujeto ajeno que se lanza en paracaídas en cualquier conflicto social, el Partido siempre ha defendido una intervención de masas buscando integrar al Partido con el destacamento social que en cada momento expresa una respuesta a las contradicciones diversas en la lucha de clases.

Esta intervención de masas, algunos la conciben desde la concepción más reduccionista de la contradicción capital-trabajo, limitada a la contradicción entre patrón y trabajadores/as. Pero, mucho más allá, se ha de aplicar de forma imprescindible a las distintas expresiones que en la sociedad capitalista toma esa contradicción capital-trabajo: en la solidaridad internacionalista, en las luchas ambientales, en las luchas de las mujeres, en el modelo cultural, en los distintos niveles de la organización social (familia, vivienda, urbanismo, juventud, …), en la lucha contra el armamentismo y la guerra, etc.

No existe ningún aspecto de la sociedad de clases que no exprese, con su propia coherencia interna, la dominación del capital. Por tanto, todos los parámetros que estructuran la sociedad de clases son factores a combatir desde las posiciones revolucionarias.

La clase obrera avanza hacia esas posiciones revolucionarias cuando va adquiriendo una comprensión completa del conjunto de mecanismos y estructuras que el capital utiliza para reprimirla y explotarla. El enfrentamiento con esos mecanismos y esas estructuras conduce a la clase obrera a las posiciones de lucha en el conflicto de clases, a la elevación de su conciencia de clase, y a un estadio superior de su desarrollo en el camino para convertirse finalmente en clase hegemónica en el poder.

Toda esa intervención de masas está guida por una exigente ética revolucionaria, que es expresión de la superior altura moral de la militancia revolucionaria y que legitima la lucha por la destrucción de la sociedad de clases. Ética revolucionaria que, también, legitima la violencia en esa lucha revolucionaria cuando las condiciones así lo exigen.

El X Congreso, frente a quiénes sin ninguna experiencia en la lucha de masas pretendían definir ésta de una forma simplista, reduciéndola a una caricatura romántica y narcisista, concluyó formulando una elaborada propuesta de lucha de masas, que convertirá al PCPE, en el proceso de su aplicación, en un Partido que haga de su fusión con las masas el factor determinante de su capacidad de liderazgo en las luchas obreras y populares.

A modo de conclusión

El X Congreso del PCPE demostró la invencible fortaleza de su base militante, también el carácter colectivo de su construcción política soberana e independiente, y también su clara orientación en la intervención en la lucha de masas.

El X Congreso fue un acto de síntesis en la aplicación de los principios del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de la lucha de clases aquí y ahora.

Con la casa limpia, ese trabajo abre un camino de una enorme potencialidad para el desarrollo del proyecto revolucionario del PCPE.

Carmelo Suárez. Secretario General del PCPE