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La interpretación de Lola Gaos en el teatro y en la cinematografía es imborrable en nuestra memoria . Llevaba marcada la huella del sufrimiento en su semblante. Una mujer que participó en la lucha antifranquista a la vez que acaparaba las pantallas televisivas. Caracterizaba personajes complejos , cruentos, taladrados por la crueldad. De ahí que se fuera creando un mito en torno a su aparición como personaje malvado por antonomasia.

En su periplo teatral estrenó en España “La casa de Bernarda Alba” nada menos que en 1950.

Aunque empezó con la película “EL Sótano”en 1949, en plena posguerra, durante el periodo más negro del franquismo y participó en “El candelabro” en los años 50. Saltará a la fama a partir de la película “Viridiana” dirigida por Buñuel , en este caso su personaje femenino se contrapone a la candidez de la protagonista, en el entramado de claros y oscuros de la trama.

Aparecerá en películas como “EL Verdugo” de Berlanga en 1963, otra película de Buñuel : “Tristana” en 1969 o sus interpretaciones en “Mi querida señorita” de 1971 dirigida por Jaime de Armiñán y Borau, “Furtivos” de 1975 dirigida por Borau.

En la programación televisiva participó en diferentes papeles. Mencionemos “Historias de la frivolidad”, “Historias para no dormir”, “Estudio 1” o “Lorca, muerte de un poeta” de Juan Antonio Bardem .

Lola Gaos había estado en el exilio y regresó en los años 40, tuvo que empezar de cero ante tantas adversidades y calamidades. En el imaginario colectivo se ha quedado como la “mala”, esas actrices malévolas como las que encontramos en “Rebeca” o “Jane Eyre”. Pero en la vida y en la historia no cuenta los estereotipos sino la violencia de la sociedad capitalista.

M. Ángel Rojas