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Los trabajadores de los autobuses urbanos de Zaragoza han convocado paros parciales por tiempo indefinido desde el 23 de septiembre, por la readmisión de los 153 compañeros despedidos bajo las mismas condiciones que cuando los echaron, así como la restitución de las condiciones al resto de trabajadores de la empresa.

Las movilizaciones se prolongan desde finales de agosto, con concentraciones todos los jueves de 500 personas y una caravana de coches el pasado día 12, que colapsó la ciudad. La plantilla se mantiene firme (aprobaron ir a la huelga con un 93%), tanto como los trabajadores de otras empresas y el Pueblo zaragozano, que están mostrando su apoyo (se han recogido 10.000 firmas).

Y es que las posiciones de la multinacional propietaria, así como del Ayuntamiento en manos de PSOE-CHA-IU, perjudican también a los vecinos de la ciudad, que los últimos meses han visto cómo se recortaban y/o eliminaban líneas, sobre todo las que llegan a barrios obreros.

En este conflicto destaca especialmente el papel cómplice con las multinacionales, del reformismo, que ha ido pasando la contrata, de mano a mano, varias veces. En ningún momento les han echado para atrás y son responsables de esta situación. Han quedado desenmascarados.