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La fiesta por excelencia de los y las trabajadoras es el 1º de Mayo. Todo comenzó en los EEUU en el año 1886 donde se había iniciado por parte de la clase trabajadora una lucha en pos de conseguir la jornada laboral de 8 horas, cuando la única limitación existente era que en algunos Estados se prohibía que una persona trabajase más de 18 horas al día. El sindicato más fuerte en ese momento amenazó a la patronal con una gran huelga si no accedía a la petición de que la jornada de trabajo fuese de 8 horas a partir del 1 de mayo de 1886.

Las y los 340.000 trabajadores que no vieron cumplida su demanda comenzaron una huelga el 1º de mayo. En Chicago se inició con una manifestación de más de 80.000 trabajadores liderados por Albert Pearsons. A las puertas de la fábrica Mc Cormick los enfrentamientos se tornaron sangrientos entre la policía y los trabajadores cuando esta disparó contra los manifestantes produciéndose más de tres muertos entre los obreros, y muriendo más trabajadores los días siguientes. El 4 de mayo estalló un artefacto durante una concentración en la plaza Haymarket matando a 15 policías. Las autoridades responsabilizaron a las y los concentrados y hubo más de 30 detenidos. Todos fueron condenados, cinco de ellos fueron ahorcados y otros tres condenados a prisión perpetua.

La Internacional Socialista se propuso, en 1889, reivindicar la jornada de ocho horas para todas las personas trabajadoras del mundo, y se haría mediante una gran manifestación en todos los países en honor a los cinco mártires de Chicago.

Después de la Primera Guerra Mundial se aceptó la jornada de ocho horas como un objetivo universal, aunque no fue fácil instituir como día de huelga el 1º de Mayo porque se oponían rudamente las empresas y, por supuesto, no pagaban ese día de fiesta. La Rusia soviética bajo Lenin decretó el 1º de Mayo día de paro nacional. Como curiosidad Hitler hizo que Alemania fuera el primer país no comunista en decretar el 1º de Mayo Día del Trabajo obligando a las empresas a abonar ese asueto a las y los trabajadores, aunque, a cambio, suprimió los sindicatos. Francia, durante la ocupación alemana, la imitó en 1941. Hoy en día se celebra en buena parte del mundo, salvo en los países de colonización británica –EEUU, Canadá, Nueva Zelanda, Australia– donde celebran el Día del Trabajo en otras fechas.

Por situar cómo fueron los primeros de mayo en el inicio del movimiento obrero en el Estado Español podemos señalar:

En enero de 1890, los socialistas españoles comenzaron a organizar la jornada. Se convocaron reuniones preparatorias por todo el país en las que se transmitió la idea de que sería una fiesta del trabajo. Por su parte, los anarquistas optaron por la vía de la huelga general revolucionaria porque, además, se oponían a la manifestación por su origen político y por su carácter pacífico. Desde el primer momento, el 1º de Mayo se convirtió en un símbolo de las dos maneras de entender el movimiento obrero: la socialista y la anarquista. El desencuentro se agudizaría en los siguientes años.

Los socialistas temían que no hubiera mucha participación en el día señalado, por lo que optaron por convocar la manifestación para el domingo 4 de mayo. Pero la clase obrera se movilizó como reacción hacia la prensa y las autoridades. Los periódicos publicaron apocalípticos artículos contra la movilización obrera. El gobernador civil de Madrid recordó en un bando las penas que establecía la ley y el Código Penal, y el alcalde movilizó a sus guardias y policías en lugares estratégicos de la capital.

Fue en el País Vasco donde la situación se complicó. Los socialistas organizaron una serie de actos en la primera semana del mes de mayo. El día 12, terminada la movilización, la patronal vasca de la minería despidió a los líderes socialistas más destacados. Como respuesta, muchos obreros se pusieron en huelga, que terminó por convertirse en general. Se declaró el estado de guerra y la tensión no comenzó a rebajarse hasta el día 21 de mayo. Los socialistas consiguieron la reducción de la jornada laboral.

En Cataluña el protagonismo fue anarquista con huelga y actos violentos. Barcelona fue declarada en estado de sitio con presencia de tropas y de la Guardia Civil. Muchos patronos cerraron las fábricas. La presencia anarquista en Valencia derivó también en altercados, lo mismo que en las zonas de control anarquista en Andalucía, especialmente en Cádiz y en Córdoba.

Al ser la primera movilización obrera general el éxito fue indudable y, por consiguiente, tanto los patronos como el Gobierno comenzaron a ser conscientes que, a partir de entonces, había que tener en cuenta al movimiento obrero. Pero, también es cierto que el balance de lo conseguido fue muy exiguo. El éxito de la jornada del 1º de Mayo provocó que los socialistas decidieran repartirlo al año siguiente.

El Gobierno español ante la experiencia del año anterior decidió prohibir las manifestaciones públicas, aunque permitió los mítines y reuniones en locales cerrados. Los socialistas optaron por respetar la legalidad y decidieron que la fiesta se limitase al cese del trabajo y la celebración de actos. Eso provocó que el 1º de Mayo de 1890 no tuviera nada que ver con el entusiasmo y la movilización del celebrado el año anterior. Destacaron los incidentes en Cádiz y posteriores hechos sangrientos ocurridos en Jerez.

Los socialistas españoles analizaron la situación y tomaron la decisión de que, a partir de entonces, la jornada debía ser un día de afirmación plena de la lucha obrera pero no de la revolución social. Habría que organizar actos conmemorativos, siempre con ánimo pacífico. Los anarquistas decidieron que, al no poder realizar la revolución ese día, no tenía mucho sentido la jornada.