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Se acerca el día señalado en el calendario de la lucha obrera. Se acerca el día de la clase trabajadora. Se acerca el primero de mayo. ¿Debe quedarse al margen la juventud este día? Obviamente no.

Años han pasado desde que la Segunda Internacional acordó fijar este día para unir a los y las trabajadoras para levantar el puño en busca de conquistas obreras y hoy, en el siglo XXI es obligación de la juventud de clase trabajadora continuar con ese legado y fijar este día como uno en los que salir a la calle se torna imprescindible.

La clase trabajadora ha padecido y padece duramente los efectos de la crisis, pero esta se ha cebado especialmente con la juventud. Las conquistas que nuestros predecesores obtuvieron con las luchas obreras, ya bastantes escasas pues en el capitalismo nada mejor es posible, han ido desapareciendo al servicio de los subyugantes empresarios y por eso, hoy más que nunca, lucharemos. Lucharemos el 1 de mayo y lucharemos los 364 días restantes.

¿Cuáles son los ataques que en mayor medida nos afectan y, por lo tanto, nos obligan a continuar la lucha este primero de mayo?

En el ámbito laboral, nos encontramos con un alarmante porcentaje de paro del 41,5%. Esta cifra que de por sí parece terrorífica esconde una realidad aún más aterradora protagonizada por contratos de prácticas para jóvenes. Contratos que suponen trabajar gratis en empresas como mano de obra esclava, o una retahíla de contratos enmarcados dentro del plan de garantía juvenil. Un plan promovido por el Gobierno que, lejos de facilitar la contratación tal y como vendían, suponen unas condiciones de trabajo pésimas, salarios de miseria y en ningún caso un contrato de larga duración. Y lo peor es que todos estos contratos recaen en las manos de los y las jóvenes trabajadoras aventajadas que consiguen el santo grial del contrato laboral, ya que nos encontramos con que la juventud es la principal protagonista de los trabajos sin contrato, esta última opción es la más cotidiana entre jóvenes que empiezan su carrera laboral o estudiantes que intentan compatibilizar las clases con un salario por no poder costearse los estudios.

Las condiciones en las que el sistema capitalista nos ha dejado nos obligan a llevar una vida donde pensar en irse de casa, cotizar en la cada vez más golpeada Seguridad Social y por tanto tener una pensión, es un sueño, y el emigrar a un país extranjero para huir de la explotación es una realidad, según cifras oficiales, durante el año 2016 la población española emigrada ascendió a 2.3 millones, de los cuales la mayoría eran jóvenes.

Y los y las estudiantes ¿deberían quedarse en casa este primero de mayo? Obviamente tampoco. El sistema capitalista ha ido asentando el terreno con las diferentes reformas educativas como la LOMCE para que el día de mañana los que se encarguen de trabajar sean más fáciles de explotar. Hoy los que son estudiantes serán los que mañana conformen el mercado laboral de explotación y los que incluso verán empeorar la situación si este primero de mayo no se unen a la clase trabajadora. 

Este primero de mayo la juventud de extracción obrera y popular y por lo tanto los Colectivos de Jóvenes Comunistas, saldremos a las calles de todo el Estado, de todo el mundo, a luchar por los derechos más inmediatos y junto al Partido Comunista, el PCPE, a luchar por nuestro presente y a luchar por nuestro futuro. Un futuro que estamos obligados a construir, uno socialista. Uno en el que a la juventud no se vuelva a enfrentar a la explotación, la miseria y la barbarie.

Jóvenes proletarios del mundo ¡Unámonos!

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

Joan P.