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Es una teoría económica que considera que el valor de un bien o servicio está determinado por la cantidad de trabajo necesario para producirlo, no por la utilidad que le encuentre el propietario.

Adam Smith entendía que el valor era la cantidad de trabajo que uno podía recibir a cambio de su mercancía. Se trata de la teoría del valor comandado o adquirido. Pero se encuentra que así no logra explicar los conceptos de beneficio y renta, además de que la venta de la fuerza de trabajo humana no era percibida por un comprador común. Esto le lleva a la teoría de los costes de producción, en la que el valor de las mercancías estaba dado por la cantidad de trabajo incorporado en ellas. Dos son los problemas principales que encontró esta teoría:

1.- En el mercado no se puede saber cuánto trabajo incorporado tiene una mercancía.

2.- Si el trabajo es la fuente de valor de la mercancía el obrero debía ser el que se viera beneficiado de este.

David Ricardo desarrolló posteriormente la teoría del valor-trabajo adoptando la primera de las teorías de Smith y trató de explicar cómo funciona el beneficio haciendo variar el valor del trabajo, por lo que lo único que puede servir de norma para el intercambio de bienes es la cantidad de distintas clases de trabajo que se necesitan para producirlos.

La teoría del valor-trabajo de Marx parte de la base fundamental de que el trabajo no es “valor” por naturaleza, produce valor exclusivamente por la organización social en el cual es empleado. De hecho, que el valor de las mercancías se mida por el tiempo de trabajo socialmente necesario empleado en producirlas, se debe al estadio histórico alcanzado de desarrollo económico de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción de un determinado modo de producción: el capitalista. Marx sí tenía presente el mercado y la competencia en su teoría del valor de las mercancías, como se puede leer en el siguiente párrafo de su obra “Miseria de la filosofía”: “Es importante insistir aquí en que el valor no es determinado por el tiempo en que una cosa ha sido producida, sino por el mínimo de tiempo en que pueda ser producida, y este mínimo es establecido por la competencia. Supongamos por un momento que haya desaparecido la competencia y que, por consiguiente, no exista medio de establecer el mínimo de trabajo necesario para la producción de una mercancía. ¿Qué ocurrirá? Basará invertir en la producción de un objeto seis horas de trabajo para tener derecho, según el señor Proudhon, a exigir a cambio seis veces más que quien no haya empleado más de una hora en la producción del mismo objeto”.

Una mercancía es un objeto o servicio por cuyas características satisface necesidades. En el capitalismo la producción se presenta como mercancías. Las sociedades mercantiles tienen como principal característica la producción, no para la satisfacción propia, sino para el intercambio. Las características de la mercancía son el valor de uso (la capacidad de un objeto o servicio de satisfacer alguna necesidad) y el valor de cambio (en vez de ser la mercancía un valor concreto e individual pasa a ser un valor abstracto y social; que “x” cantidad de la mercancía “A” sea igual a y cantidad de la mercancía “B” es posible gracias a una característica cuantitativa: la sustancia del valor, el trabajo socialmente necesario para producir cierta cantidad de una mercancía con las condiciones medias del trabajo).

El tiempo de trabajo socialmente necesario es aquel que se realiza bajo la fuerza productiva del trabajo y la intensidad del trabajo promedio. La fuerza productiva del trabajo depende de la destreza del obrero u obrera, del desarrollo de la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, etc.

El valor de uso y el valor de cambio se deben al carácter dual del trabajo. El trabajo es útil porque transforma materias primas y las convierte en cosas útiles. El trabajo abstracto es el gasto de trabajo humano indiferenciado y hace que las mercancías sean comparables entre sí.

En el modo de producción capitalista la fuerza de trabajo –la capacidad de realizar alguna actividad, física o intelectual– es la única propiedad de unas personas (trabajadoras y trabajadores asalariados). Es una mercancía especial que solo pueden desempeñar los seres humanos.

La jornada laboral incluye el trabajo necesario y el plustrabajo. Durante el primero, el trabajador repone su valor; durante el segundo, trabaja sin remuneración alguna para él y sí para el capitalista.

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