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En los días siguientes al fallecimiento de Fidel Castro, un representante del gobierno de la isla, contestando a un periodista sobre la cuestión del multipartidismo, dijo: “Nosotros eso ya lo tu-vimos en Cuba, y no funcionó”.

Miramos a la actual realidad española y no es difícil contestar lo mismo, sólo que en presente. En España hay un sistema multipartidista, y no funciona. Nada que ver con la democracia, nada que ver con las libertades, nada que ver con la justicia social, por muchos partidos que se puedan registrar.

La actualidad política nos ofrece de forma permanente, no ya solamente los casos de corrupción tan frecuentes, sino las continuas guerras internas en el seno de los partidos burgueses. Estos partidos son un tipo de organización donde, como parte de su misma naturaleza, fraguan grupos y camarillas que se enzarzan en disputas internas recurriendo a todo tipo de artimañas, zancadillas y traiciones. Quienes se reclaman como “nuevos partidos” no han tardado nada en protagonizar estas mismas prácticas.

Los partidos burgueses son un fin en sí mismos, son una plataforma para catapultar intereses personales y terminar colocando a sus camarillas, con puertas giratorias o sin ellas, en una mejor posición dentro del sistema. Esos partidos tienen una tarea central, que es el de ser los más eficaces legitimadores de la dictadura del capital; nada tienen que ver con los intereses del pueblo, ni con la defensa de la democracia o las libertades.

La diferencia de los partidos burgueses con el Partido Comunista es que este último es la expresión de la conciencia de la clase obrera (Lenin), y su desarrollo se alimenta de la vinculación directa con las masas obreras y populares, y de sus luchas más consecuentes para alcanzar la emancipación de la dominación capitalista. El Partido Comunista es ante todo herramienta, y nunca fin en sí mismo.

Es la vinculación directa del Partido Comunista con las masas la que da lugar a una organización política de naturaleza totalmente distinta, que se sustenta en una concepción ética y moral directamente formada en el fragor de la lucha de clases. Es el Partido de Nuevo Tipo de Lenin.

En la tradición comunista más consecuente, de la que nace el PCPE, la unidad del Partido (ideológica, política y de acción) es una matriz que rige y ordena toda la actividad de su militancia. La unidad es expresión del compro-miso revolucionario con las luchas obreras, es su garantía. Sin unidad en las filas del Partido no existe capacidad alguna de jugar el papel natural del Partido Comunista en la lucha de clases. Las luchas de masas alimentan y garantizan, a su vez, la unidad interna del Partido.

La línea seguida por el Partido Eurocomunista en España, como consecuencia de su traición a la clase obrera, nos ha dejado una desgraciada herencia contra la cual hay que dar una lucha continuada. El eurocomunismo hizo prosperar en su interior todas las deformaciones propias de un partido burgués, llevando a buena parte de su afiliación a la creencia de que la política revolucionaria es argucia, trampa y mentira para conseguir los objetivos.

Una consecuente posición revolucionaria deja claro que el camino a la revolución no pasa por la mentira y el engaño. A la clase obrera no se le engaña. Es, desde esta concepción, como el PCPE ha podido avanzar en estos años en su desarrollo político y organizativo.

Las deserciones en las filas revolucionarias, que se dan en ocasiones, son duros golpes que se reciben en la lucha. El poeta cubano Waldo Leyva lo expresa de forma sintética: Lo terrible de una guerra prolongada / no es el hambre del cerco, / ni el cansancio, ni la desesperanza, / ni los muertos que quedan en el polvo / en terreno de nadie. / Lo atroz, lo insoportable, / lo que quita las ganas de vivir, es que conoces el color de los ojos, / el gesto, la íntima camisa / del que, tal vez, mañana se pase al enemigo.

Nunca los partidos de la burguesía, ahogados por sus míseras aspiraciones personales, podrán comprender la superior altura ética bajo la que desarrolla su actividad cualquier militante de la revolución.

El año 2017 empieza con PODEMOS, en Vista Alegre, escenificando esta naturaleza burguesa de su organización y de sus llamados dirigentes; también lo veremos cuando el PSOE celebre su Congreso bajo la resaca de la defenestración de Pedro Sánchez, y esa parafernalia no estará ausente en el caso del PP, que tiene una larga trayectoria de canibalismos de todo tipo. Politiquería burguesa en diversas versiones.

C. Suárez