Compartir

Para hablar de la situación de la juventud en nuestro país, podemos emplear dos tipos de lenguaje: el de las patronales y gobiernos y el de la clase trabajadora. Ellos dicen “crecerá la economía un 3,2%”, “crecerá el PIB un 2,3%”, pero no concretan nada. ¿Crece igual la economía para unos que para otros? ¿Responde la subida del PIB a una mejora de nuestras vidas? Nosotros sabemos que no.

Cada joven con contrato puede verse desde ambas posturas. Para ellos es un dato, un parado menos, una victoria. Para nosotros, que somos esos jóvenes o estamos muy cerca de ellos, es una persona que cotiza diez horas, cobra veinte y trabaja treinta, que tiene un contrato temporal que no se prolongará, que está en prácticas cobrando lo mínimo o que trabaja de sol a sol por un sueldo que no le vale para conseguir la independencia y seguridad económicas.

Como se demuestra, aparte de privatizar servicios públicos, uno de los principales modos de “superar la crisis” para el capitalismo español es aumentar la explotación, y especialmente la explotación de sectores de la clase obrera más vulnerables, como la juventud o los y las trabajadoras inmigrantes. 

En el lenguaje que la prensa capitalista usa para hablar de economía, se resalta la reflexión de que el paro ha descendido en 350.000 personas en un año. El FMI lo califica de “impresionante recuperación y vigorosa generación de empleo”. Aún con estos datos “en positivo” de la prensa, la realidad es que más del 40% de jóvenes seguimos en el paro, otros tantos emigrados y emigrando, y la mayoría de los restantes, con contratos precarios. De hecho, aunque uno de los titulares de Rtve.es http://www.rtve.es/noticias/20161202/numero-parados-registrados-subio-24841-personas-noviembre-se-situo-3789823/1449060.shtml sea “El 8,88% de los contratos firmados en el mes de noviembre fueron indefinidos”, no es difícil darse cuenta, y así anda escondido entre el artículo, que el 91% restante fueron contratos temporales. Lógicamente, no hay datos acerca del dinero en negro, de las horas que se trabaja gratis, de los incumplimientos de contratos y convenios… en su lenguaje no se habla de estas cosas, no son factores importantes; lo importante es que el paro baja en global.

Entonces: baja ligeramente el paro, cae en picado la calidad del empleo, y ¿cuál es el veredicto? Para el Gobierno, “recuperación”. Para el Centro Reina Sofía sobre la Juventud, por ejemplo, la consecuencia es que España se sitúa el quinto por la cola en los países europeos en cuanto a desarrollo de la juventud. http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/06/57f5528be2704e5f3b8b465f.html El estudio no se basa en número de parados, sino en factores como el empleo, la educación, la calidad de vida, la posibilidad de emancipación o el uso de las tecnologías de la información.

Para muestra un botón: la época de Navidad es un ejemplo a lo grande de lo que es la tendencia del modo de vida de la juventud. Miles y miles de jóvenes serán contratados estas Navidades con contratos temporales, de obra y servicio, de prácticas, eventuales. Los firmaremos y luego no se cumplirán la mitad de condiciones del contrato, se hará caso omiso de lo que dicen los convenios y en un trabajo de cuatro semanas, en el que no se conoce a nadie y se va a destajo, las dificultades para defender los derechos propios son más restringidas aún si cabe: no hay casi tiempo de maniobrar 

Esto, por desgracia, no es solo cosa de la Navidad. Ya hemos visto que el 91% de contratos firmados en noviembre son temporales y responden claramente a unos objetivos. Poder contratar y despedir trabajadores con facilidad y rapidez, según si se quiere tener a alguien en prácticas para pagarle menos o despedir a quien más mueve a la plantilla por la defensa de los derechos de los y las trabajadoras. Neutralizar la lucha organizada de las y los trabajadores, dejándolos tiempos limitados en cada trabajo y renovando continuamente la plantilla.

En la televisión “Feliz Año Nuevo y baja el paro”, en la calle la calidad de vida habla.

Kike Navarro.