Este lunes leíamos con el más absoluto espanto la noticia que informaba de la muerte una anciana de 81 años vecina de la localidad de Reus. El trágico hecho fue consecuencia de un incendio provocado por unas velas.

Desde los medios se apresuraron a calificar el suceso como uno más de la tan manida denominada “pobreza energética”, el hecho es que le habían cortado la luz hace unos meses.

Lo importante aquí es como se llega a esta situación, es decir al punto límite en el que viven miles de nuestros mayores en el que tras toda una vida de trabajo contemplan sus últimos días en la más absoluta pobreza. Pensiones de miseria que no dan para subsistir con lo más mínimo.

Por otra parte tenemos a los monopolios energéticos, los magnates del Ibex 35 como Endesa, Iberdrola o Gas Natural Fenosa que cifran sus beneficios en cantidades millonarias y que desde el inicio de la crisis capitalista llevan ganados 56.000 millones de euros [1]. Y esto como empresas de capitalismo parasitario simplemente lo han logrado encareciendo las tarifas en un 52% a fecha de 2015, lo que hace que miles de familias no dispongan de luz en sus hogares, además de otros suministros básicos como puede ser el gas con lo que esto conlleva en los meses fríos de invierno añadido a la precaria salud de muchos de ellos.

Desde el viejo oportunismo y la nueva socialdemocracia nos han intentado convencer de que tales problemáticas son remediables con “otra política” y gestionando de otra manera las instituciones de la burguesía, vamos el antiguo cuento del capitalismo social o de rostro humano. Para muestra de lo ilusorio y equivocado de estos planteamientos, tenemos el ejemplo de las ciudades en las que gobiernan como pueden ser Barcelona, Madrid, etc…

La situación de esta mujer y de cientos de otros miles no es pobreza simplemente energética, es pobreza con todas sus letras , pobreza de la forma más cruda que va más allá del servicio de la luz y repercute en el día a día, en la alimentación, salud, vestimenta, ocio, etc… Es la pobreza generada por este sistema capitalista que arrasa con todo, en el que lo único que importa es la ganancia de los capitalistas y lo que menos es el bienestar del pueblo.

Un sistema económico caduco, que por otra parte es incapaz de satisfacer nuestras más mínimas necesidades de vida y con el que tenemos que acabar como paso fundamental para construir una sociedad en la que lo primero y fundamental sea la vida y el bienestar de las personas.

Por eso los comunistas del PCPC lo decimos alto claro: estamos por la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía y la expropiación automática de los monopolios energéticos para ponerlos al servicio del pueblo trabajador.

Cesar del Valle


[1] http://www.publico.es/economia/tres-grandes-electricas-han-ganado.html