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Se ha terminado el verano, ha llegado la “vuelta al cole” y nuestros barrios retoman su actividad normal, y con todo ello la realidad vuelve a las vidas de esos miles de jóvenes que en los meses estivales han tenido acceso a un contrato temporal. Regresa esa realidad del paro para ese 46,5% de jóvenes de nuestro país que desea y no puede trabajar; y que lo único que puede encontrar, sean cuales sean sus estudios, sea un precario contrato temporal en los dos o tres meses que duran las piscinas abiertas, los hoteles llenan sus habitaciones o las empresas de ocio y tiempo libre desarrollan sus actividades.

Con la llegada de septiembre, todos los cantos de sirena que, durante los dos pasados meses, los gestores del capital nos han hecho escuchar, se silencian irremediablemente, ya que en un solo día (31 de agosto) se destruyeron 236.687 puestos de trabajo en España. Ese cuarto de millón de trabajadores y trabajadoras son, en gran parte, jóvenes que se les contrata para puestos de trabajo que no requieren gran experiencia y, por tanto, reciben una pésima remuneración, como ya analizábamos en el artículo del mes de julio. La nuestra es una generación de jóvenes, a la cual día tras día se nos niega el derecho a una vida digna, ya que el hecho de tener que compaginar unos estudios con un trabajo impide tener periodos vacacionales y de ocio; el hecho de no poder encontrar trabajos indefinidos provoca que dependamos constantemente de nuestras familias, en el caso de que nuestros familiares tengan trabajo. Una generación que difícilmente puede llegar a tener independencia económica y que es utilizada como mano de obra barata.

Como decíamos, se ha terminado el verano y para muchos y muchas jóvenes regresa lo cotidiano, unos a sus clases pagadas por sus míseros salarios veraniegos; y otros tantos a comenzar una larga hibernación laboral en las filas del paro esperando a encontrarse, con suerte, con un contrato temporal, probablemente en prácticas o de formación cobrando un 75% del salario. Y es que, ¡compañeros y compañeras, la recuperación económica va “viento en popa”!, eso sí, para aquellos que se han encargado de desmantelar la industria en España, condenando a nuestro pueblo a trabajar únicamente para los más de 50 millones de turistas que año tras año nos visitan, pero que al llegar septiembre, y octubre, y noviembre...

Lo mejor de la situación: observar la traducción de todo ello en la actualidad política. Mientras la juventud obrera vive pésimas situaciones en nuestros barrios, centros de trabajo y estudios, los de siempre siguen lucrándose a costa de nuestro trabajo con el dinero público y riéndose en nuestras caras; los viejos vendeobreros siguen con sus juegos por gestionar el sistema que provoca nuestra situación; y los nuevos partidos intentado hacernos ver que el problema son los viejos, pero todos tratando de hacerse con una porción del “poder” que nos condena día a día a la miseria. En definitiva, una actualidad, la que nos muestran los medios de comunicación, que no habla de nuestros problemas del día a día, porque ellos no nos los van a solucionar.

No los solucionarán porque la causa principal de los problemas que vivimos está en la propia pervivencia del sistema que ellos quieren gestionar, el capitalismo. No los solucionarán porque ellos están ahí puestos por quienes se lucran de nuestra explotación, y están ahí, principalmente los nuevos, porque han conseguido que la juventud pierda la esperanza de que el verdadero cambio está en nuestras manos, han conseguido que la juventud pierda la ilusión por la lucha, y es la historia y la ciencia la que nos demuestra que los cambios se darán por esta vía.

Recordando la consigna que versa: “¡Obrero despierta, que el paro está en tu puerta!”, nos damos cuenta de que para la juventud no es que esté en nuestra puerta, sino que se nos ha colado hasta la cocina. Y es por ello que, ahora más que nunca, debemos ponernos a la ofensiva, creernos que verdaderamente podemos cambiar nuestro futuro. En definitiva, es la hora de luchar.

Pedro Gómez, responsable de Movimiento Obrero y Sindical de los CJC