En el Estado Español, la Ley 18/1987, de 7 de octubre, reza, que:

“Se declara Fiesta Nacional de España, a todos los efectos, el día 12 de octubre”.

Seguidamente, en el aparatado explicativo de la misma, se puntualiza que:

“La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política…”

Esta serie de “declaraciones”, plasmadas en la Ley burguesa española y amparadas por la Constitución de 1978 y por todos los partidos burgueses que la sostienen, viejos y nuevos, constituyen un insulto imperdonable a los pueblos de América y otras regiones del planeta, también constituyen un ejercicio de cinismo e hipocresía de tamaña dimensión, ya que tergiversando la historia y haciendo gala de la utilización reiterada de bochornosos eufemismos, camuflan la verdadera naturaleza de los terribles actos históricos cometidos a partir de esta fecha. En definitiva, la propia celebración del 12 de octubre y el conjunto de leyes que la amparan es una verdadera y absoluta apología de la barbarie colonialista de la época y del capitalismo en su fase imperialista actual.

El 12 de octubre de 1492, simboliza la expansión colonialista de España más allá (plus ultra) de lo conocido hasta la fecha, simboliza el pistoletazo de salida para otras expansiones como las de Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda entre otras, limitadas hasta entonces principalmente a Asia y África. El germen del incipiente capitalismo brotó con fuerza y como consecuencia de esa germinación capitalista, se desarrollaron los primeros monopolios y corporaciones. Estas expansiones y cualquiera de sus formas de dominación imperialista, supusieron y suponen de manera sistemática el expolio, el sometimiento y la miseria para los pueblos que la sufren.

El caso concreto de la expansión imperial española a partir del “descubrimiento de América” , caso que es extensible al resto de colonialismos, fue quizás el mayor exponente de la barbarie que se avecinaba a partir de esa funesta fecha que la burguesía y sus acólitos celebran hoy como una “fiesta de proyección lingüística y cultural”.

Unos pocos ejemplos servirán para retratar el origen de la “Fiesta Nacional”.

La colonización forzosa de las tierras americanas agudizó aquí “dos formas de colonización”:

Por un lado la colonización con pobladores provenientes de la metrópolis, que se encargaron de ocupar la tierra y sus puestos de poder y responsabilidad, tras la represión y el genocidio masivo de población nativa perpetrado allí (por este triste motivo, muchos países y organizaciones políticas y civiles de América, conmemoran el 12 de octubre como el día del Genocidio Americano, o Día del Genocidio Indígena, un día funesto en la memoria de los pueblos indígenas de América.

Por otro lado, se llevó a cabo de manera masiva, la colonización con pobladores procedentes de otras colonias, como mano de obra esclava, principalmente provenientes de África, perfeccionando así lo que hoy conocemos como tráfico de esclavos y patrocinando las prácticas y entidades que hoy conocemos como mafias.

Se llevó a la explotación del hombre por el hombre, a un término internacional completo y sin límites. Como citaba anteriormente, la creación de las corporaciones como consecuencia de los acontecimientos de 1492, supuso el fin por ejemplo, de la responsabilidad de la “persona física”, para crear la responsabilidad de la “persona jurídica” (empresa o corporación), lo que dentro de la limitada y flexible legislación de la época, permitía que las atrocidades y daños (personales o materiales) cometidas por estas corporaciones quedaran en adelante en una total impunidad, sin una “persona física” sobre la que cargar la responsabilidad.

Como conclusión a este retrato de la apología de la barbarie colonialista, imperialista y capitalista, convertida en “Fiesta Nacional”, no cabe más que añadir que dentro del marco capitalista actual y de su máxima expresión de desesperación y agotamiento, la fase imperialista, cualquier intento de devolver la dignidad pasada y presente a los pueblos sometidos del mundo y cualquier intento de dar libertad a los trabajadores y trabajadoras del mundo, pasa inevitablemente por la construcción del Socialismo-Comunismo.