Compartir

A priori parece sencilla la cuestión, sin embargo se me ocurren más y más preguntas. Algunas de fácil respuesta, otras que son el quid de la cuestión.

Las acciones concretas que en el pasado nos sirvieron para enfrentar las agresiones contra los pueblos ¿son suficientes? ¿Por qué en algunos casos se transformaron en acciones de masas? Suficientes o no ¿siguen siendo necesarias?

Ahora no se trata únicamente de agresiones de un país a otro, no se trata sólo de coaliciones invadiendo territorios o derrocando gobiernos, la característica del capitalismo en su fase actual son las altas cotas de violencia utilizadas contra la clase obrera y los pueblos del mundo, tanto de los países que se encuentran en los eslabones más altos de la cadena imperialista como de los que están en otras posiciones, eso nos coloca ante una lucha de carácter global contra el conjunto de un sistema que, para mantenerse, únicamente puede recurrir a la violencia ¿es hegemónica esta postura? ¿Qué papel juegan quienes únicamente plantean la oposición a las expresiones del imperialismo sin entrar a las causas que las originan? ¿Basta con el deslinde teórico y de discursos? Parece que la dificultad mayor esta a nivel práctico. Sigue siendo el cómo. ¿Cómo levantar y organizar a amplias masas del pueblo trabajador no sólo en la solidaridad con otros países, sino fundamentalmente en la lucha contra las diferentes expresiones agresivas propias del imperialismo? ¿El nivel de penetración ideológica alcanzó hasta tal punto al movimiento obrero y popular que han acabado imponiéndole visiones alejadas hasta de los principios más básicos de la lucha antiimperialista?

Muchas preguntas y algunas certezas. Si partimos de los años de oposición a la entrada en nuestro país en la OTAN vemos que el movimiento por la paz tenía dos pilares fundamentales, antimilitarismo y antiimperialismo, que entraron en conflicto en diferentes momentos. Aunque el antimilitarismo tuvo un peso significativo, el movimiento por la paz fue progresivamente incorporando organizaciones y sectores que le dotaron de contenido político e introdujeron la concepción antiimperialista. Tras el referéndum de la OTAN, el movimiento por la paz, a pesar de los intentos de mantener vivas las movilizaciones contra las Bases Militares de USA en España, languideció los años siguientes y sólo ha mostrado puntuales repuntes, que se desinflaron tras cada guerra y no se tradujeron en organización con el objetivo de acabar con el imperialismo. Ese es precisamente el reto de los y las comunistas actualmente.

Nuestra opción es clara y no deja lugar a confusión: la lucha antiimperialista es parte de la lucha por el Socialismo y, consecuentemente, su estructuras deben formar parte del Frente Obrero y Popular por el Socialismo y mantenerse en clara confrontación con todas aquellas organizaciones y posiciones ideológicas que tratan de aislar la lucha contra lo que denominan “globalización” de la lucha de clases por el poder obrero y/o son subsidiarias en la lucha por la paz de posiciones dependientes de las estructuras políticas del imperialismo en cualquiera de sus expresiones. Unidad, antiimperialismo y socialismo deben constituirse en conceptos inseparables, la lucha no finaliza con cada guerra y su función es la de acabar con el imperialismo. También es claro el objetivo, colocar a amplias masas en una posición activa frente a la barbarie del imperialismo, lograr la alianza revolucionaria de todos los explotados y explotadas. Estamos en el momento actual de la lucha de clases en el que estamos y tenemos que ir recogiendo, potenciando y organizando adecuadamente las expresiones de solidaridad internacionalista existentes a diversos niveles ( estatal, local, sectorial), ir dando pasos para configurar una política de alianzas estable contra las expresiones del imperialismo más cercanas a nuestra realidad (OTAN, UE, TTIP, derogación de acuerdos militares, desaparición de las bases militares extranjeras…) e incorporar a todo colectivo que trabaje contra la guerra imperialista que comparta un manifiesto con postulados mínimos que posibilite lanzar una amplia movilización de masas contra la guerra imperialista y por la paz.