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Editorial Julio-Agosto 2016

 

La fecha del 12 de junio de 2016, día en el que finalizó el X Congreso del Partido, es un día de gran importancia en el proceso de la organización que se construye como la herramienta necesaria para la revolución socialista en España.

Los abundantes debates habidos en el Congreso, y las firmes conclusiones aprobadas por amplias mayorías en las votaciones finales de las Tesis y de los Estatutos, constituyen hoy las bases más sólidas para dar un fuerte impulso al trabajo del PCPE.

El X Congreso, en su desarrollo, ha sido la expresión máxima de la voluntad democrática y soberana de la base militante del Partido. Nuestra concepción leninista de la vida partidaria hizo posible llegar a las síntesis superadoras de todas las aportaciones que llegaron en el periodo precongresual.

Ahora todas las militantes y todos los militantes, y también el nuevo Comité Central elegido en el Congreso, tienen la responsabilidad de aplicar y desarrollar los acuerdos del Congreso con la mayor responsabilidad revolucionaria, como acuerdos que han sido tomados de forma mayoritaria.

Entramos en una nueva etapa de la construcción del Partido, etapa que estará caracterizada por una mayor exigencia y rigurosidad en el trabajo militante, por un mejor funcionamiento de las células y por un ejercicio de la Dirección Central con mayor capacidad de liderar las grandes tareas que enfrentamos. La elevación a niveles políticos superiores de nuestro trabajo con la clase obrera y con los sectores populares, se ha de concretar en un intenso avance en los frentes de masas que lleve al PCPE a ganar el reconocimiento, por amplios sectores, como la fuerza política determinante en el desarrollo de la lucha de clases en este país.

El Comité Central se enfrenta a la alta responsabilidad de dirigir ese proceso con mucho trabajo e inteligencia política, jugando, con ejemplaridad, el papel que le corresponde de ser el motor central en la elevación de todas las capacidades de nuestro proyecto.

En esta etapa tendrá una gran importancia la disponibilidad y el compromiso de los Cuadros de Partido, para fortalecer el cumplimiento y el desarrollo de las tareas más importantes. El PCPE cuenta con Cuadros de gran capacidad que, bajo la dirección de las instancias centrales, jugarán un papel fundamental trabajando dentro de un metódico y concreto plan de trabajo general destinado a mejorar todas nuestras capacidades.

La acertada comprensión de esta nueva etapa que se abre en el PCPE será fundamental para que los nuevos objetivos sean desarrollados con agilidad y eficacia. El Centralismo Democrático, fortalecido por los acuerdos del Congreso, adquirirá una importancia superior en el cumplimiento de las tareas que enfrentamos.

El desarrollo futuro de la lucha de clases en nuestro país planteará al Partido exigencias de mayor envergadura que las que ha tenido que enfrentar hasta el presente. Nuestra tarea es trabajar para cambiar, en el menor plazo de tiempo posible, la actual correlación de fuerzas, desfavorable para la clase obrera, en la lucha de clases en España.

El X Congreso demostró que el PCPE tiene todas las condiciones para estar a la altura de las exigencias del momento.

También, en una etapa de intensificación de la lucha de clases a nivel mundial, el PCPE hará del internacionalismo proletario una práctica consecuente ante cualquier agresión que la clase obrera sufra en cualquier rincón de nuestro planeta.

Este internacionalismo proletario se pone de manifiesto hoy, en primer lugar, con ocasión de la visita del Presidente yanqui Barack Obama a España. No queremos a este criminal en nuestra tierra. Los pueblos de Irak, Afganistán, Venezuela, Siria, Somalia, México, Yemen, Palestina, Sáhara, Cuba, …., tienen toda nuestra solidaridad en sus luchas de emancipación y contra el imperialismo.

26J, LA BURGUESÍA, CON DIFICULTADES, CONSIGUE EL OBJETIVO PRINCIPAL.

Las Elecciones Generales, celebradas en dos etapas, 20D y 26J, han permitido a la burguesía conseguir su objetivo principal; que no era otro que culminar el proceso destinado a desactivar los procesos de respuesta de masas que pudieran llevar al cuestionamiento de su actual dictadura. Proceso que la burguesía inició hace varios años, y que tuvo su primera expresión pública con el surgimiento del 15M.

Para conseguir este objetivo -de anular lo que la burguesía consideraba una amenaza real para sus intereses de clase-, se han desarrollado diversas estrategias puestas en práctica con gran habilidad y empeño. Aunque al final, en la política española, haya quedado un escenario de pactos de compleja gestión, las clases dominantes no tuvieron inconveniente en sacrificar la anterior estabilidad de sus mecanismos de legitimación –el bipartidismo fundamentalmente-, con tal de conjurar las luchas obreras, y su posible desarrollo a un nivel superior de confrontación política e ideológica.

Los medios de agitación y propaganda de la burguesía han jugado un papel fundamental para lanzar nuevos liderazgos, mover piezas y recolocar discursos, bajo la guía de los centros intelectuales del poder (tanques pensantes). La burguesía, una vez más, demostró que tiene una concepción muy pragmática de la lucha ideológica en la lucha de clases.

Las encuestas demoscópicas, previas a las Elecciones, no podían coincidir con los resultados de la noche electoral, sencillamente porque eran parte de una meditada estrategia orientada a acarrear determinados votos a las urnas, y a crear ilusionados espejismos en otros. El objetivo resultó exitoso.

Ante una compleja aritmética para acordar la formación de un Gobierno, el Partido tendrá que mirar por encima y realizar un intenso trabajo de lucha ideológica para clarificar las responsabilidades de los distintos protagonistas de los pactos que -cualesquiera que sean-, asumirán, todos ellos, el dictado de los monopolios, la esclavitud de la clase obrera, y la perpetuación de la dominación capitalista.

En cuanto a los resultados del Partido se demostró, una vez más, que es muy difícil que el voto comunista suba mediante una campaña electoral en un escenario de desmovilización en la lucha de masas. Pero ello no quita para reconocer, también, que el Partido realiza el trabajo electoral de forma desigual, y con debilidades en su trabajo de Dirección Central. Hay organizaciones que comprenden el trabajo electoral y lo realizan con enorme responsabilidad militante, y otras que tienen serias carencias en esta cuestión. Hay que trabajar para mejorar.