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La obra literaria de Nicolás Guillén representa la más elevada expresión de la cultura afrocubana. En esta ocasión hablaremos de los libros de Nancy Morejón: “Los ecos de la mujer afrocubana”. Comenzó muy joven con su libro “Mutismos” en 1962, que aparece durantelas grandes campañas de alfabetización, donde tuvieron un enorme protagonismo las mujeres. En 1967 aparece el libro “Richard trajo su flauta” en el que evoca a su abuela Ángela Domínguez”, los mitos ancestrales como Eleggua, memoria de los estribadores portuarios.

Escribe unas estrofas a la “Mujer Negra” en “Parajes de una Época” (1979), palabras que entrañan toda la garra de la ecoicidad de la memoria desgarrada de las mujeres que fueron arrancadas de África como esclavas. En 1982 reivindica la memoria histórica revolucionaria en su volumen “Octubre Imprescindible” en el que hallamos una página como la de “Obrera del Tabaco”; el ritmo se hace más vivaz en el libro “Piedra Pulida” de 1986.

Benedetti prologó una compilación de su obra en el libro “Richard trajo su flauta y otros poemas”. Nancy Morejón reclama la memoria de la monumental obra literaria del escritor de Martinica: Aimé Césaire. Actualmente es directora de la Academia Cubana de la Lengua. Representa el testimonio del papel protagónico de la mujer afrocubana en la lucha contra el racismo y el machismo así como la participación activa de la mujer en la lucha por la revolución y la construcción del socialismo en Cuba. Recordemos que antes del triunfo de la revolución existían lugares prohibidos para la población negra: playas donde se portaban carteles como <<Prohibida la entrada a los perros y a los negros>>. La revolución derribó la discriminación racial.