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Nuestra joven organización del Partido y la Juventud Comunista en Ourense está desplegando, en estos días, un activo trabajo agitativo de solidaridad con los refugiados que, huyendo de la masacre imperialista (desatada por "nuestros" Gobiernos al servicio del capital) en sus países, hallan –en la Europa de los monopolios, del capital y la guerra– un gigantesco campo de concentración, como en el pasado lo hallaron quienes tuvieron que cruzar los Pirineos tras la derrota de nuestra clase obrera en la Guerra Nacional Revolucionaria. Al hilo de este trabajo de agitación y solidaridad clasista con nuestros hermanos refugiados, reflexiona nuestro camarada E.:

 

“En Ourense, tierra de emigrantes, recordamos a los refugiados.

Y recordándolos, recordamos a los nuestros.

Recuerdo a mi madre dos días llorando en Evian, mientras esperaba que mi padre viniera a llevarla a Suiza.

Recuerdo a mi padre, con 14 años, recorriendo Asturias pegado a un cajón.

Recuerdo a mis tíos cabreados, en la frontera de Ginebra, por que los aduaneros les han descubierto los paquetes de jamón y chorizos, las botellas de coñac; muchos de estos, recados para amigos y vecinos del pueblo.

Recuerdo a mi abuelo, escapando de un pueblo leonés, porque nunca aprendió a arreglar aquel reloj.

No somos distintos.”

Viva la unidad de la clase obrera internacional

Viva el Internacionalismo Proletario