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La sombra de un nuevo ciclo de la crisis capitalista llega pisándole los talones a la que ya padecemos. Ésta nos ha dejado  como secuelas, irreversibles mientras no derrotemos al capitalismo, el paro masivo crónico, salarios de miseria, contratos basura, generalización del trabajo gratis, desmantelamiento de los servicios públicos  y desindustrialización. Una clase obrera sobreexplotada con jubilaciones de hambre cuando ya no podemos seguir produciendo, donde la juventud se ve  abocada a vivir sin ningún futuro y las mujeres son excluidas masivamente del mercado laboral y obligadas a padecer sueldos de miseria.

 

La guerra de clases  es internacional.

En todo el mundo capitalista las grandes empresas y  los monopolios recuperan sus ganancias sobre las ruinas y la miseria  de la clase trabajadora y los pueblos. En  los países de la UE se implementan ajustes duros y contrarreformas laborales  todas cortadas por el mismo patrón al gusto de  la patronal de turno: Abaratamiento del despido, precarización, ampliación  de las jornadas y horarios de trabajo, rebaja salarial y destrucción de la negociación colectiva buscando individualizar las relaciones laborales. Esto es así gobierne quien gobierne, ya sean los gobiernos de la socialdemocracia en Francia, del „cambio“ en Grecia o los neoliberales en España.

El ataque a las organizaciones obreras continúa y se agrava con expresiones diversas.

Cientos de sindicalistas procesados y el endurecimiento del código penal en materia de derecho de huelga, muestran que  la patronal y sus administradores sí tienen claro que es  la clase obrera organizada sindical y políticamente su enemigo principal y quien puede llegar a hacer tambalearse   su dictadura de clase.

Quienes plantearon el fin de la lucha de clases y su sustitución por los movimientos y mareas ciudadanos y transversales, cultivados en las plazas cuanto más lejos mejor de los polígonos industriales, expulsando  a quien portara el emblema de un sindicato o de un partido obrero,   son los mismos que hoy se  nos ofrecen como administradores de (re)cambio del capital al servicio de las viejas políticas antiobreras. LOS MISMOS que ponen sus territorios y bases al servicio de la OTAN para masacrar a los pueblos como hace en Grecia el gobierno Syriza.

Se llenaron la boca de frases sobre "cohesión social" y  "reparto justo de la renta" pero nunca dijeron ni palabra sobre la cuestión fundamental de la clase  en el poder y   la propiedad de los medios de producción.

Si alguien es capaz de hacer frente, con fuerza y masas en la calle y paralizando la producción,  a  las contrarreformas antiobreras del mercado laboral como la  que quiere imponer en Francia el gobierno del capital en su versión  socialdemócrata, es la clase obrera organizada  con el apoyo de la juventud estudiantil y el resto de capas populares empobrecidas por los monopolios.

Llegamos al 1de Mayo en una coyuntura internacional marcada por el recrudecimiento de las guerras  entre potencias imperialistas y de saqueo y masacre a los pueblos. Guerras de las burguesías donde los muertos y los deportados los pone la clase obrera. Las víctimas del acuerdo de la vergüenza para la expulsión de refugiados  suscrito por la UE, financiadora de la agresión terrorista al pueblo sirio, son también nuestros hermanos y hermanas de clase. La clase obrera de todos los países es quien va al matadero, y es también quien pone las horas de trabajo gratis para alimentar la gigantesca maquinaria de guerra de los monopolios, sus Estados y sus uniones imperialistas.

Este 1 de Mayo el Partido Comunista y la Juventud Comunista llaman a los trabajadores y trabajadoras  a la unidad de clase y a la lucha. Llamamos a los trabajadores/as a fortalecer las organizaciones obreras, a agruparse en sus Sindicatos para la defensa de los derechos colectivos conquistados en decenios de lucha. A constituir Comités para la Unidad Obrera  con el objetivo de sumar fuerzas y superar la división sindical que debilita  la capacidad de lucha del Movimiento obrero.

Llamamos a los trabajadores y trabajadoras a reforzar el Partido y la Juventud Comunista. Para ligar cada lucha parcial con el resto de luchas parciales y hacer de  todas ellas un sólo puño orientado hacia la emancipación revolucionaria de la clase obrera, los trabajadores/as tenemos que dejar de andar a remolque de intereses ajenos, emprender la tarea histórica de construir y fortalecer nuestro propio Partido de clase.

Viva el 1 de Mayo

Viva la lucha de la clase obrera