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Isabel y Alicia son do de los cientos de niños y niñas que, durante la primavera del 37, en plena Guerra Civil, fueron trasladados a la Unión Soviética para salvarles de una muerte segura, y juntas sobrevivieron en Leningrado al cerco fascista.

 

Isabel, en su libro Historia de una niña de la guerra nos narra cuál fue su periplo y el de sus compañeros y compañeras hasta llegar a la URSS, huyendo de los horrores de la guerra y siendo separados de sus familias.

Una vez en la Unión Soviética, estos niños y estas niñas fueron repartidos en distintas ciudades como Crimea y Kiev donde fueron acogidos y tuvieron la oportunidad de estudiar y formarse.

Acabada la escuela, tanto Alicia como Isabel se trasladan a Leningrado, donde se conocieron en Casa para Jóvenes y juntas comenzaron sus estudios superiores, eligiendo licenciatura en Enfermería, materia que cursaron durante un año, pero nuevamente la guerra iba a aparecer en sus vidas.

El 22 de junio de 1941, comenzó el ataque de las tropas de Hitler contra la Unión Soviética, a pesar de ello, los soviéticos crearon las condiciones para que los niños y niñas españolas tuvieran la mayor seguridad, pudieran seguir estudiando, trabajando y ayudando en la defensa del país.

En marzo de 1942 fueron evacuadas por “el camino de la vida” a través de los hielos del Ládoga, hacia el Cáucaso.

La ciudad de Leningrado fue sitiada encarnizadamente durante 900 días. El invierno que les tocó vivir fue terriblemente frío. La temperatura descendía a 40 grados bajo cero, sin embargo el cerco resistió convirtiendo en un ejemplo de lucha y resistencia para la humanidad.

La cifra oficial de muertes debido al cerco fue de 700 000 civiles, la mayoría de frío y hambre. Fuentes independientes aseguran que murieron entre un millón y medio y dos millones.

Tanto Alicia como Isabel recibieron la medalla Por la Defensa de Leningrado.

En ese momento sus caminos se separan. Isabel se casó y se fue a vivir a Georgia con su compañero y Alicia comenzó a estudiar Medicina en la Unión Soviética.

En 1961 arribaron en Cuba militares de la Unión soviética, ellos viaja Alicia con su compañero, allí comenzó a trabajar para el Ministerio de Salud Pública, y con la experiencia adquirida en la Unión Soviética implementó un plan para acabar con la tuberculosis.

Isabel va a trabajar a Cuba como traductora.

Alicia e Isabel se reencontraron en La Habana, en una reunión de trabajo, se reconocieron inmediatamente, pues haber luchado contra el fascismo las hermanó para siempre.

Sonia Iruela