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Editorial Abril 2016

 

 

Estamos saliendo de la crisis”. Si nos fijamos, las portavocías del PP abandonaron ya este soniquete. Hace algún tiempo que sus cantos triunfalistas han enmudecido. Ahora, en todo caso, hablan de la importancia de dar continuidad a sus buenas políticas económicas.

La inconsistencia del incremento del empleo -crecimiento que en el último trimestre del 2015 se ha dado principalmente en el sector público y no tanto en el privado, para luego caer en su cómputo total en enero y en febrero-, así como la debilidad del crecimiento económico y el estancamiento de la inflación, dibujan un panorama que deja en evidencia la falacia que predicaban esas portavocías del esclerotizado gobierno en funciones.

Hay que tener un alto grado de cinismo para adoptar posiciones triunfalistas cuando existe una población en paro que tiene, en el mes de diciembre, una tasa de cobertura de prestaciones del 55,19%. Es decir, casi dos millones de quienes están en paro no cobran ningún tipo de subsidio o ayuda.

Las importantes fugas de capitales con destinos fuera de nuestro país, constatadas en los últimos meses, son como las ratas que huyen en primer lugar, cuando ven peligrar la estabilidad del barco.

La inversión extranjera en empresas españolas sigue en cifras que se sitúan por debajo de las del año 2011. Aunque el Ministerio de Economía publique que esas cifras están creciendo, en términos relativos, con respecto a datos más bajos en 2014.

La inversión extranjera en España durante el año 2015 fue de 22.695 millones, frente a los 34.982 millones del año 2011. Pero si contabilizamos la relación entre salidas de capital y entradas de capital (inversión neta) la caída aún es mayor, pues hablamos de 17.026 millones en 2015 frente a 30.549 millones de inversión neta en 2011.

Nada que celebrar para el capitalismo español.

Los datos de la economía capitalista internacional van en la misma dirección. Los préstamos en la UE están a interés del 0%, eso es la negación del capitalismo.

Por otra parte los resultados económicos del centro capitalista que presume que va mejor -EE.UU.-, también van a la baja. Los beneficios corporativos en tasa anual, para 2015, cayeron un 3,1%, según datos recientemente publicados. Nada que ver con un capitalismo fuerte, y sí con un capitalismo con graves dificultades para mantenerse a flote.

Todos estos desarrollos económicos están pesando en el día a día sobre las iniciativas políticas que están tomando los principales centros imperialistas. El fracaso de las políticas económicas se traslada a las actuaciones políticas que, consecuentemente, son cada día más dictatoriales, violentas y agresivas.

Los atentados terroristas últimos en Bruselas hay que analizarlos en este contexto.

Nuestra responsabilidad revolucionaria es preparar a la clase obrera y al pueblo para lanzar una fuerte contraofensiva que, abriendo el camino de la revolución socialista, conjure el peligro de una nueva guerra imperialista de dimensiones mayores. La guerra imperialista sigue siendo una espada de Damócles sobre la cabeza de la Humanidad.

Obama visita a la Revolución cubana.

Más de cincuenta años de criminal bloqueo yanki no doblegaron a la Revolución cubana.

Un Presidente de los EE. UU., la potencia agresora, visita a la Revolución como expresión del fracaso de sus políticas imperialistas.

La Revolución ha sabido, desde enero de 1959, defenderse con enorme inteligencia a tan solo noventa millas de su enemigo. Esa es su victoria.

Obama intenta abrazar a Raúl, pero éste le marca, una vez más, la línea que no puede traspasar. Aquí no hay abrazo, y sobre la mesa está la exigencia decenal de abolir el bloqueo, y de devolver todo el territorio de Guantánamo a soberanía cubana. Así, cuando esto ocurra, ya no habrá ninguna práctica de tortura en la isla.

Al día siguiente cientos de miles de cubanos y cubanas disfrutaron con un magnífico concierto de los Rolling Stones. Obama ya estaba en Argentina, allí los nuevos gobernantes locales lo recibieron sumisamente con grandes reverencias, y se dieron abrazos.

Fidel, como siempre, habló claro: “No necesitamos que el imperio nos regale nada”

14 de Abril. Solidaridad internacionalista con los refugiados

Este 14 de Abril, ochenta y cinco años después de la proclamación de la II República, el PCPE reivindica como protagonistas de esta efemérides a las personas refugiadas como consecuencia de las guerras imperialistas.

Recordemos. En 1939, cuando la derrota del gobierno legítimo de la II República era un hecho consumado, miles de hombres y mujeres emprendieron el camino del exilio ante la barbarie criminal de las tropas fascistas, victoriosas con la ayuda internacional alemana e italiana. Las democracias europeas, Francia de una forma particular, recibieron a esa cantidad ingente de refugiados con su encierro en miserables campos de concentración, en condiciones insufribles.

Más de medio millón de personas refugiadas, bajo cercos alambrados, fueron privadas de todo derecho, y condenadas a condiciones de vida inhumanas. Miles de ellas murieron a consecuencia de esas condiciones. Mientras tanto, el fascismo avanzaba por Europa.

Hoy que la Unión Europea, violando en su totalidad el Derecho Internacional Humanitario, expulsa a cientos de miles de personas refugiadas, entregándolas a la criminal dictadura turca, la clase obrera de nuestro país -en este aniversario especialmente- tiene que situar la solidaridad internacionalista como un arma cargada de futuro para combatir contra la dictadura del capital y sus políticas más agresivas.

Coincidiendo con estos hechos, días pasados, la dictadura alauí expulsó a decenas de miembros de la MINURSO del territorio ocupado de la República Árabe Saharaui Democrática, con la complicidad de la llamada Comunidad Internacional, que calla ante esta nueva arbitrariedad, dejando en evidencia la posición personal del Secretario General de la ONU en su visita a los campamentos de refugiados. Frente a nuestras costas nuestro hermano pueblo saharaui tiene toda la solidaridad internacionalista del PCPE, y llamamos a todo el pueblo a sumarse a una solidaridad activa, combatiente y militante, que es la que necesita nuestro pueblo hermano, en su lucha por la autodeterminación y la independencia.

La siguiente República en España no será la Tercera, sino la Primera República Socialista.