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Ana Belén Montes una estadounidense funcionaria GS-14 de la Agencia de Inteligencia para la Defensa, DIA, presa desde 2001 en su país por alertar a Cuba de los planes agresivos que se preparaban contra el pueblo cubano.

Ana Belén, de origen portorriqueño, nació en Alemania en 1957. Su padre, Alberto Montes, psiquiatra militar fue trasladado a Estados Unidos, concretamente a Kansas, donde Ana Belén pasó parte de su infancia, graduándose en 1988 en la Universidad de Virginia.

 

En 1985 fue ingresa en la DIA. Por sus grandes capacidades fue enviada a la base aérea de Bolling, en Washington, donde trabajó como especialista en investigación de inteligencia. En 1988 obtuvo una maestría en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins. En 1992 pasó al Pentágono como analista. 

Durante un tiempo, fue ubicada en la representación diplomática en La Habana para que “estudiara” a los militares cubanos con un cargo ficticio, y es allí donde toma conciencia del significado de la revolución cubano y su alto compromiso con su pueblo. En 1998 la DIA la envió de nuevo a la Isla para que “observara” el desarrollo de la visita del Papa Juan Pablo II. 

Tenía acceso a todo lo que la DIA recopilaba sobre la isla, sabía lo que el Departamento de Defensa conocía en relación a las actividades militares cubanas. Por su rango era miembro del súper secreto “grupo de trabajo inter-agencias sobre Cuba”, que reúne a los principales analistas de las agencias federales, como la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y de la misma Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Fue arrestada el 20 de septiembre de 2001 y días después fue acusada de conspiración para cometer espionaje a favor de Cuba.

Durante el juicio estas fueron sus palabras de defensa.

Existe un proverbio italiano que quizás sea el que describe de la mejor forma en lo que yo creo: Todo el Mundo es un solo país. En ese “país mundial” el principio de amar al prójimo tanto como se ama a uno mismo resulta una guía esencial para las relaciones armoniosas entre todos nuestros “países vecinos”.

Este principio implica tolerancia y entendimiento para las diferentes formas de actuar de los otros. El establece que nosotros tratemos a otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados, con respeto y consideración. Es un principio que, desgraciadamente, yo considero nunca hemos aplicado a Cuba.

Honorable, yo me involucré en la actividad que me ha traído ante usted porque obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa, me consideré moralmente obligada de ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político (…)

Condenada, Ana Belén Montes lleva 14 años de reclusión debe salir en libertad en el año 2027, dentro de 12 años, con 78 años.

Está sometida a un régimen carcelario especialmente cruel, se encuentra recluida en un centro para pacientes con problemas psíquicos, cuando ella no los sufre, no puede recibir paquetes, ni cartas, no puede relacionarse con nadie en esa cárcel, excepto con la presa común que la acompaña en su celda, y los carceleros, no le está permitido recibir llamadas de teléfono etc.

Desde Cuba se ha creado el Comité Pro Trato Más Humano para Ana Belén Montes con el deseo de ayudar a la compañera Ana Belén Montes, pagando la deuda moral que tiene con ella el pueblo cubano a quien ella tanto ayudó a proteger. Ana Belén no fue una “espía-ofensiva”, sino una luchadora por la paz, que colaboró a riesgo de su vida para evitar un conflicto bélico arrasador para Cuba, pero también nocivo para el pueblo norteamericano. A esta iniciativa se suman cientos de activistas de 29 países que ya colaboraron activamente en la liberación de los Cinco.

Sonia Iruela