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La Europa social es una de las consignas más utilizadas por los distintos gobierno del gran capital y la izquierda para justificar el proyecto de la UE (proyecto imperialista estratégico para la oligarquía de Europa desde hace años). Desde que se empezó a construirse la UE y, en especial, desde la puesta en práctica en 1995 del llamado espacio Schengen sobre la libre circulación de capitales y personas, la Europa social y del bienestar es uno de los pilares propagandísticos que nos repiten constantemente.

Cualquiera que se oponga a la UE, se opone al progreso, al bienestar y al futuro. Los comunistas llevamos años denunciando esta situación y evidenciando que los derechos sociales y laborales de la clase trabajadora de la UE no son una prioridad, todo lo contrario. Es decir, que la pátina social es pura propaganda que moldea la UE en función de los intereses de la oligarquía. El caso de los refugiados, la suspensión del acuerdo de Schengen y el TTIP son sólo tres nuevos ejemplos.

Los flujos migratorios desde Siria y otros países agredidos por el imperialismo son tan intensos que nuevamente se muestra lo evidente; donde priman los derechos del gran capital, no caben los derechos humanos. Según estadísticas oficiales1 llegan 1.600 personas al día a la UE y ellos mismos reconocen que en primavera la llegada será “inasumible” en términos de políticas migratorias para la UE. En este contexto, el racismo aumenta en Alemania y otros países, donde se han producido numerosos ataques, aunque también es cierto que la respuesta solidaria y antirracista de la clase obrera también es muy fuerte. Al cierre de la edición de este periódico, se habrán reunido los 28 ministros de Interior en Ámsterdam para hablar de los cierres de fronteras de seis países; Alemania, Austria, Suecia, Noruega, Dinamarca y Francia. Dos de ellos deberían suspender los cierres fronterizos ya que habrán agotado el límite establecido. Por si fuera poco, Alemania, Suiza y Dinamarca incautan dinero, joyas y objetos de valor a los refugiados que pidan asilo2. ¿Existen todavía dudas de cuáles son los intereses prioritarios para la UE? La UE es capaz de apoyar la guerra imperialista contra un país y cerrar sus fronteras, saltándose sus propios acuerdos, para que los refugiados víctimas de la guerra no reciban ayuda.

La mentira de la UE social es tan incuestionable que es insultante que la socialdemocracia siga defendiéndola. Según la Organización Internacional para las Migraciones unos 3.771 refugiados murieron en el 2015 cruzando el Mediterráneo para llegar a Europa. Aquí cabe recordar que por las 79 personas que murieron cruzando el muro de Berlin en sus 28 años de existencia, se hablaba del “telón de acero” y crimen a la humanidad. Es paradigmático que en el caso de la UE todavía no se utilice por ningún partido, excepto el PCPE, la categoría de proyecto imperialista.

La cuestión de la guerra imperialista y la llegada de refugiados debería de ser una prioridad social. No basta con hacer llamamientos solidarios a la población, sino cuestionar las políticas migratorias de la UE, acabar con la guerra imperialista y priorizar los derechos humanos por encima de los privados y empresariales cuestionando así directamente el beneficio de los monopolios.

Día a día se demuestra que la UE es incapaz de resolver los problemas que afronta Europa, sus pueblos y la clase trabajadora. El racismo y la xenofobia aumentan y, de momento, las manifestaciones antifascistas y la solidaridad de clase es lo único que puede frenarlos. La UE no fue creada para garantizar los derechos de los inmigrantes y es de necios pensar que sí lo va a hacer.

Alvaro Luque.