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El pasado fin de semana del 20 y 21 de febrero se ha celebrado en Madrid las jornadas “Por un Plan B, contra la austeridad, por una Europa Democrática”, impulsadas por diferentes partidos y asociaciones de la izquierda reformista y socialdemócrata y con el exministro griego Yanis Varoufakis como principal estrella mediática.

Pese a cierta retórica radicalizada, la realidad del análisis y las propuestas que se plantean en el llamamiento “Un plan B para Europa”, demuestra las limitaciones de los partidos reformistas:. SU objetivo es crear “un espacio de confluencia” de las organizaciones que se oponen “al modelo actual de la UE” con el fin último de “romper el régimen de austeridad” y “democratizar las Instituciones Europeas”.

 

Pasando a las propuestas concretas, los límites de esta propuesta son aún más evidentes:  “una política fiscal justa y el cierre de paraísos fiscales, sistemas de intercambio complementarios, la remunicipalización de los servicios públicos, el reparto igualitario de todos los trabajos incluidos los cuidados en condiciones de dignidad, la apuesta por un modelo de producción basado en las energías renovables, y reformar o abolir el pacto fiscal europeo”, es decir, un pequeño listado de políticas reformistas, pequeños parches, que no atacan ni el poder de los grandes monopolios capitalistas ni la naturaleza imperialista de la UE.

El culmen de los despropósitos políticos e ideológicos de esta iniciativa lo representó el mediático Varoufakis, con apelaciones a la unidad de los “demócratas europeos” sean conservadores liberales, verdes o socialdemócratas, llegando casi al esperpento cuando habló de reeditar un 36 (en alusión a la Guerra Civil española y las Brigadas Internacionales) “postmoderno”.

Pese a todos los llamamientos que se firmen, la Unión Europea es una estructura imperialista desde su creación embrionaria en el Tratado de Roma de 1957. Desde sus orígenes, está pensando para facilitar el desarrollo del capitalismo europeo y sus grandes monopolios. Ese carácter imperialista no es reformable, y ningún gobierno cambiará ese carácter. Las declaraciones de Varoufakis respecto a que un Gobierno de Podemos en España plantaría cara a Bruselas y a las políticas de austeridad no es más otro engaño al pueblo, otro callejón sin salida como lo fueron las falsas promesas de Alexis Tsipras y Syriza en Grecia. Un gobierno de Podemos en España tendría el mismo final: traición y capitulación ante las exigencias de recortes y privatizaciones de los grandes monopolios.

La única salida para la clase obrera y el pueblo trabajador, el único Plan B real, es la acumulación de fuerzas, la organización, la conciencia y la movilización combativa. No son Yanis Varoufakis y sus amigos postmodernos quienes se están enfrentando en Grecia a las políticas de recortes (como una brutal reforma del sistema de jubilación y pensiones) y privatizaciones impuestas por el imperialismo europeo. Son el PAME, Frente Unido de Todos los Trabajadores, las organizaciones y movimientos populares, con la dirección política del Partido Comunista de Grecia, KKE, quienes luchan y se organizan en las calles, en los centros de trabajo y estudios, en los piquetes y movilizaciones.

La Unión Europea no es reformable para beneficio de la clase obrera y el pueblo. Nuestro único Plan B es la salida de la UE, el euro y la OTAN, estructura imperialistas diseñadas para la explotación de los trabajadores/as y el expolio de los pueblos de Europa y del resto del mundo. La lucha es el único camino contra la explotación y la opresión.

Eloy Baro