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El discurso de “la lucha contra el terrorismo” es funcional al proceso de acumulación de capitales en la actual fase de desarrollo imperialista del capitalismo internacional. El PCPE formuló esta tesis con ocasión de los atentados contra las Torres Gemelas, en 2001. También, en el curso de estos años, el PCPE formuló esta otra tesis: La guerra continuada será consustancial a la formación capitalista hasta su desaparición histórica.

 

Estas dos tesis se están viendo especialmente ratificadas en esta última semana, a partir de los hechos acaecidos después de los atentados de la noche del viernes 13 en París.

En el verano de 2007 estalla la que que se está manifestando como la mayor crisis económica de la historia del capitalismo. A partir de ese momento las tendencias más agresivas de las grandes potencias imperialistas, en el sentido de una feroz disputa por los mercados y por las materias primas, se agudizan de forma extrema.

La invasión militar de países soberanos; así como la organización, financiación y entrenamiento de todo tipo de organizaciones terroristas, se convierten en prácticas cada día más generalizadas de aquellos países que aspiran a adquirir una posición de ventaja como grandes potencias mundiales.

EE. UU., como potencia hegemónica indiscutible de las últimas décadas, protagonizó -en complicidad con el sionismo internacional- las principales intervenciones militares y terroristas. La Red Gladio como estructura secreta de la OTAN, las guerras contra Irak o Libia, el financiamiento de las acciones golpistas en Venezuela, o la organización de grupos yihadistas en Siria, financiados por distintos países, son algunos ejemplos que pueden dar una idea de la lógica internacional del imperialismo yanki. Países enteros han sido arrasados como consecuencia de esta línea política de actuación, millones de personas desplazadas, muertas en los distintos escenarios de guerra o en su intento de huida de esos dantescos escenarios de los conflictos armados. También los suelos y las aguas han sido contaminadas, como consecuencia de los nuevos letales armamentos usados en las intervenciones militares.

Según se profundiza la crisis económica internacional con el paso de los años, otras potencias imperialistas también han dado un mayor impulso a sus políticas más violentas: Francia, Rusia, Alemania, Italia, España, etc.

Los acontecimientos de la noche del viernes 13 en París fueron la expresión, en el centro simbólico de una de las principales potencias imperialistas, de la síntesis de las políticas de guerra y terror del capitalismo internacional. Como en cualquier acción de carácter terrorista nos quedan todas las interrogantes sobre su autoría intelectual, y sobre el juego de intereses al que responden en última instancia. Sí podemos afirmar que una de las grandes beneficiarias de los mismos es la política imperialista y sionista del Estado de Israel.

La reacción del Presidente Hollande y su gobierno, con el consenso legitimador de todos los gobiernos de las potencias imperialistas, ha significado un salto cualitativo en la deriva histórica de la dictadura del capital. La declaración del estado de urgencia hasta el mes de febrero, que priva a la población francesa de los más básicos derechos democráticos; así como el anuncio de una reforma constitucional donde se consagrará el derecho de los gobiernos a establecer tal privación de derechos de una forma continuada -o incluso ceder el poder político a los militares, en determinadas situaciones-, es la expresión más clara de como se aprovechan estos hechos violentos para legitimar las políticas dictatoriales que necesita el capital frente a su incapacidad para encontrar una salida a la profunda y continuada crisis económica.

En unas pocas horas se cancelan toda una serie de políticas tomadas en las últimas décadas en la UE, se cierran la fronteras, se cancela el espacio Schengen, y se disparan las políticas de guerra, especialmente en Siria, donde Rusia aprovecha su actual posición de ventaja para socavar las alianzas del imperialismo yanki. Francia bombardea en Siria, con toda impunidad, sin declaración de guerra ni competencia alguna sobre la soberanía de Siria.

En España el gobierno Rajoy ya se adelantó dando pasos en esta dirección con la aprobación reciente de la Ley Mordaza. Estos hechos últimos facilitarán la ampliación de las medidas restrictivas de las libertades que están ya en ese texto legal. Hoy, en la precampaña electoral, todos los partidos se posicionan sobre la hipotética participación de nuestro país, con tropas, en una guerra en Siria. Hay quien está preparando ya la invasión de ese país.

La dictadura del capital galopa hoy sobre caballo desbocado. Los actuales representantes del capital terminarán dejando chicos a los dictadores de la etapa anterior: Franco, Hitler, Pinochet, Musolini, etc. La socialdemocracia y el oportunismo serán opciones políticas de gran utilidad para los consensos sociales que necesita el gran capital, como siempre en la historia.

El discurso cínico de nuestros muertos (pocos, hasta el presente), frente a los muertos de los demás (muchísimos) encuentra el rechazo de unos sectores populares que no sucumben ante la descarada manipulación mediática. Entonces se enfatiza la manipulación, y se prepara todo para que un estadio entero cante La Marsellesa, en un acto cargado de gran emotividad. El fascismo va ganando a ciertos sectores de las masas, se materializa, y se retransmite por todas las cadenas de televisión.

Las fuerzas del capital aprovechan las víctimas de París para dar un salto cualitativo en su guerra general contra la clase obrera. Un paso adelante en la dictadura descarnada del capital. Nuestras ciudades tomadas por la policía y el ejército, nuestras casas allanadas, la vanguardia de la clase obrera encarcelada. Chip de control electrónico geolocalizado a toda disidencia.

Se agudiza la lucha de clases, y tenemos que responder luchando. No aflojar una sola posición. Ahora vendrá una oleada más violenta contra las luchas de la clase obrera, contra el Partido Comunista, contra su militancia, contra la Juventud Comunista. Solo podemos responder luchando, con más intensidad y con más fuerza. Hasta derrotar a la dictadura del capital, hasta destruir a la formación capitalista hasta sus mismos cimientos.

Estamos transitando la etapa histórica de las revoluciones socialistas. Es nuestra responsabilidad. No hay cuartel, hasta la victoria total.

Carmelo Suárez

Secretario General PCPE