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Las trabajadoras y los trabajadores de la planta de Valeo, en Martorelles (Vallès Oriental, Catalunya), consiguieron la retirada del ERE por parte de la empresa, después de 80 días de heroica huelga en el bautizado como “el campamento de la Galia”.

Lo que la empresa ya tenía claro de antemano es que el mantenimiento de la fábrica sería innegociable, y planteaba todo el mes de octubre de negociaciones para el “plan social”, mientras los miembros del Gobierno de la Generalitat manifestaban una supuesta impotencia ante la pérdida de esta fábrica y sus 250 puestos de trabajo.

La clase obrera industrial en Catalunya, en el Estado español y en la Unión Europea en general, ya hace años que es víctima de los métodos de las empresas para alimentar su crecimiento económico y competitividad ante la crisis, campando a sus anchas, localizando y deslocalizando su producción, planteando ERE y planes sociales para que las vidas de las familias que viven de su trabajo se adapten a los ritmos del capitalismo.

Y los Gobiernos de turno simplemente se limitan a hacer coincidir las leyes con estos propósitos, respondiendo a los llamados de las empresas y a sus ilusiones de crear riqueza.

Ante esta situación, la labor insuficiente, pero necesaria, de los sindicatos es acceder a la mejor negociación posible con diferentes grados de combatividad. Hace falta avanzar en una unidad de la clase trabajadora que nos permita revertir esta situación, para que la riqueza que producimos sea nuestra y no del empresariado, la banca y sus cómplices.