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29 de Julio de 1991. Los Ángeles (California, USA). En un despacho envuelto de discos de oro y portadas de discos de rap se encuentran, cara a cara, Ice Cube (estrella del gangsta rap) y Angela Davis (feminista y comunista). La militante Davis le escupe a la cara al símbolo de millones de jóvenes el sentimiento del componente femenino en la cultura Hip Hop: “Nos estáis excluyendo, la mujer negra también está oprimida”. Consecuencia de una escena cultural en el Hip Hop dominada, desde sus inicios, por hombres qué, o bien describen a la mujer como un mero objeto sexual, con un mensaje misógino y retrogrado (en el caso de los raperos más adoctrinados y alejados, por ende, de la cultura Hip Hop) o bien defienden las luchas por los derechos de la comunidades negras, latinas, asiáticas (gran masa de la clase obrera en USA), pero dejando a la mujer en un segundo plano (caso de grupos conscientes del papel rebelde de la cultura Hip Hop pero con un alto grado patriarcal en su pensamiento, producto directo del sistema capitalista). La voz feminista ponía contra las cuerdas a las estrellas del Hip Hop.

 

A pesar de este  dominio  masculino en la cultura, desde sus inicios cuenta con grandes ejemplos feministas y rebeldes. Lady Pink, pionera en el grafiti de NY en los años 70, MC Yo Yo o MC Queen Latifah, quién en 1989 rapeaba su “Ladies first” con un estilo militar y un mensaje matriarcal, o de la activista Souljah, que con un aire Black Panther y con la camaradería de Public Enemy, evidenciaba los crímenes de las políticas estadounidenses en el mundo entero como la invasión de Vietnam, los disturbios en barrios producto de la violencia que genera la marginación social.

El imperialismo capitalista intentó aplastar a millones de pueblos a lo largo de toda Latinoamérica, creando situaciones de marginación y explotación que llevaron a estos pueblos a organizarse y dar dignos ejemplos de lucha al resto del planeta. El Hip Hop, como movimiento de las capas populares más marginales de la sociedad contiene un alto carácter reivindicativo, rebelde y luchador, por lo tanto no iba a dejar pasar por alto la situación de la mujer doblemente explotada. Hijas de la fusión del Hip Hop y estas condiciones son Las Krudas, grupo de rap cubano que clama “se acabó el abuso, victoria pa’ las damas” en relación a la violencia, tanto física como institucional ejercida sobre las mujeres. La mc Rebeca Lane, guatemalteca que a ritmo de una fusión de cumbia y rap denuncia el genocidio sufrido por el pueblo indígena de Guatemala durante décadas con el single “La cumbia de la memoria”. Desde Oaxaca Mare Advertencia Lirika alza la bandera del feminismo en el rap mexicano relatando la violencia que el estado capitalista heteropatriarcal ejecuta contra las mujeres en el día a día. Ella misma lucha por el derecho al aborto gratuito y libre con su “no es suficiente la violencia que sufro a diario, quieres controlar mi vagina, mis ovarios”, defendido también por la argentina Sara Hebe, los chilenos Makiza, las ecuatorianas Caye Cayejera o la boliviana Miss Bolivia.

Fuera de Latinoamérica escuchamos “La rage” de Kenny Arkana contra el imperialismo y la burguesía, la resistencia palestina de Shadia Mansour o La Furia de “si eres pobre lo tienes todo en contra” en el Estado español.

Hoy son muchísimas las raperas, bgirls, grafiteras y dj’s que hacen, día a día y organizadas, de la cultura Hip Hop un arma de la clase obrera, que ni debe pararse ni puede pararse. El rap no es sólo cosa de ellos.