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El pasado 24 de octubre tuvo lugar en Madrid, en el Teatro del Barrio de Lavapiés, un importante acto contra la Guerra imperialista y contra la OTAN. El acto, presentado por Eduardo Corrales, responsable político del PCPE, contó con la participación de representantes de países como Venezuela, Corea del Norte y el Sahara, países todos que sufren en primera persona la agresividad y la rapiña de las potencias imperialistas; con el saludo de los compañeros de Cuba y Palestina, así como con el saludo de organizaciones obreras y comunistas del mundo, que comparten con el PCPE los principios de solidaridad internacional y de lucha contra la guerra capitalista.

 

Que el acto se celebrará en el madrileño barrio de Lavapiés adquiere especial simbolismo, al ser este uno de los barrios con mayor población inmigrante, donde casi un tercio de los vecinos del barrio madrileño son de procedencia extranjera. La mayoría de ellos, además, trabajadores y trabajadoras que se han visto obligados a marcharse de sus países, en su mayoría en condiciones de absoluta miseria, por los efectos del imperialismo. Comenzó el acto con la intervención del representante de la embajada de Corea del Norte, pueblo que ha tenido que pasar por duras experiencias y arduas luchas contra el imperialismo, tanto el japonés como el estadounidense, y que a día de hoy sigue teniendo que sufrir las continuas provocaciones y agresiones del imperialismo hegemónico en el planeta, perfectamente asentado y controlando la parte sur de Corea.

Con un Teatro del Barrio repleto, continuó el acto con la intervención del representante de Venezuela, que recordó las continuas provocaciones de los grupos reaccionarios y golpistas que son promovidos por EEUU en su país; y siguió con la intervención y el saludo del compañero del Sahara, con unas palabras inevitablemente marcadas por la situación de tragedia humanitaria en la que se encuentran miles de refugiados saharauis debido a las lluvias torrenciales sufridas recientemente.

Tras los saludos comenzaron las intervenciones del Secretario general de los CJC, Sócrates Fernández, y del Secretario General del PCPE, Carmelo Suárez, respectivamente. Sócrates recalcó la otra cara de las agresiones imperialistas, todos aquellos jóvenes que en nuestro país, igual que en tantos otros, se ven obligados por los altos índices de paro y de precariedad a ingresar en el ejercito para tener opción a un salario, y que son utilizados como carne de cañón por el imperialismo en sus guerras, guerras solo motivadas por intereses económicos, por remontar su tasa de ganancia a través de la sangre y el sufrimiento.

Carmelo Suárez comenzó haciendo hincapié en el verdadero carácter del imperialismo, que no es simplemente una forma de política exterior, que el imperialismo no se reduce a las agresiones militares, sino que el imperialismo es la fase superior del capitalismo, es el capitalismo de los monopolios, de los monopolios que necesitan la guerra y la explotación de los pueblos del mundo para mantener sus beneficios. Es por eso que no es posible acabar con las agresiones militares y la guerra si no se acaba con su raíz, con el sistema capitalista y la construcción del socialismo-comunismo. A lo largo de su intervención recordó también el papel que jugó el PSOE en la entrada de España en la estructura imperialista de la OTAN, la necesidad de luchar contra aquellos partidos que representan nuevas formas de gestión capitalista sin romper con estructuras imperialistas como la UE; y sobretodo recalcó que no existe imperialismo bueno y malo, que en países como Siria estamos viendo las confrontaciones y las contradicciones interimperialistas entre los distintos polos, bien esté encabezado por los EEUU, bien lo esté por Rusia o China.

Terminó el acto con los versos de Pedro Lezcano en el poema "La Maleta", que representan el daño que sufren los pueblos ante las agresiones e invasiones imperialistas teniendo que huir de sus países:   

"Pensándolo mejor, voy a sacar de la vieja maleta:

el libro, la escudilla, la camisa,

la batea, voy a pintar y a barnizar de nuevo

su gastada madera,

voy a quitarle el hilo y a ponerle

la cerradura nueva.

Y con ella vacíame acercaré a la Isleta,

y al primer forastero de la muerte

que llegue a pisar tierra

se la regalo, para siempre suya,

y que la use y nunca la devuelva.

¡No quiero más maletas en la historia de la insular miseria!

Ellos, ellos, que cojan ellos la maleta.

Los invasores de la paz canaria

que cojan la maleta.

Los que venden la tierra que no es suya

que cojan la maleta.

Los que ponen la muerte en el futuro

que cojan la maleta¡

Que cojan la maleta,

que cojan para siempre la maleta!"