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El poder que ostentan los capitalistas lanza, con todas sus fuerzas y de manera insistente, la consigna de que cualquier cambio es el principio de las dictaduras. Y ese argumento lo utilizan, constantemente, por el miedo que tienen a perder el poder.

Pues sí, el PCPE también va a insistir en reclamar la dictadura del proletariado para acabar con el capitalismo. Porque los planteamientos del PCPE nada tienen que ver con las propuestas de los Partidos que defienden el mantenimiento del sistema actual. Al contrario, con el socialismo, con la consecución de una sociedad socialista, lo que se va a conseguir es la colaboración de todas y todos, ayudarse, unirse para que los burgueses, los empresarios, los monopolistas, no sigan haciendo lo que les dé la gana con los trabajadores y con las trabajadoras. Como hasta ahora.

 

Los marxistas analizamos la realidad y fruto de ese análisis surge la necesidad de poner en primer plano lo público, de olvidarnos de los intereses particulares de cada cual. Y, para que se acabe, de una vez por todas, esta época en la que cada uno va a lo suyo, hacen falta sujetos de la revolución, porque la situación no va a cambiar sola, sin más; al contrario, se necesita disciplina, hace falta sacrificar el tiempo y los caprichos para llevarla a cabo; y no por ello, los revolucionarios y las revolucionarias van a dejar de amar, de soñar, de llorar o de temer.

Cuando se habla de revolución, los burgueses piensan en violencia y se olvidan de que la violencia la están ejerciendo ellos a través del sistema capitalista contra los trabajadores y las trabajadoras, recortando nuestros derechos, negándonos un salario suficiente para cubrir las necesidades, una sanidad y una educación públicas y gratuitas.

Dejemos a un lado las cantatas contra la globalización, que de ellas ya se encargan los suplementos de ocio, las secciones de las páginas culturales de los períódicos de la burguesía, y fijémonos en la necesidad de alcanzar el socialismo cuanto antes.

Lo importante es insistir en que existe una lucha de clases, que existe la clase obrera como el conjunto de aquellos y aquellas que nos vemos obligadas a vender nuestra fuerza de trabajo a la burguesía o clase propietaria de los medios de producción.

Hay que resaltar que los medios de comunicación no utilizan el término clase obrera, sino que se limitan a citar a la ciudadanía, con la intención de confundir y de que se vaya perdiendo la conciencia de clase. Sin embargo, la clase obrera es una realidad independiente de que le guste o no a la oligarquía que controla esos medios, porque aquí está y sigue existiendo. La clase obrera es la vanguardia de la lucha contra el capitalismo, porque es la que mejor puede organizarse reclamando sus derechos en los centros de trabajo.

En los últimos tiempos se han ensanchado los límites de la clase obrera con la aparición de nuevas profesiones, pero su característica sigue siendo la misma: la clase obrera está privada de los medios de producción, vive de la venta de su fuerza de trabajo y sigue desempeñando un lugar subalterno en el sistema de relaciones de producción.

Los capitalistas saben que sólo les queda explotar cada vez más a la clase obrera ante las dificultades que encuentran para la obtención de plusvalía.

La clase obrera, o sea, las trabajadoras y los trabajadores asalariados, son quienes continúan ocupando posiciones antagónicas a los capitalistas.

No hay que olvidar que los parados, las amas de casa, los pensionistas, los campesinos o los estudiantes también son agredidos por el capitalismo, lo que obliga a la articulación de alianzas con otras organizaciones (sociales, sindicales y políticas) de la clase obrera y de los sectores populares empobrecidos, con el horizonte de la propuesta socialista como única vía de resolución de los graves problemas establecidos por el capitalismo.

Hay que insistir en la unidad de la clase obrera, organizada a través del Partido Comunista.

Por eso, el PCPE llama a la clase a organizar todas sus luchas con el objetivo de avanzar hacia el poder obrero y la revolución socialista, como el camino más directo para acabar con esta situación.

¡TODO PARA LA CLASE OBRERA! 

Ignacio Pastor