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La lucha de los trabajadores y trabajadoras de la planta siderúrgica de Megasa, en Narón, entra en su segunda fase después de un proceso inicial de movilizaciones contra el anuncio de cierre de la planta, la única que queda en Galiza del sector.

La causa de este conflicto es la modificación de las tarifas de suministro eléctrico por interrumpibilidad a favor de la competidora directa Celsa, que supuso una reducción del 75% de su coste, y en la que esta implicadas las garantías a los intereses de grupos financieros catalanes.

Después de la parada técnica del mes de julio y el forzoso periodo vacacional, la reanudación del trabajo en la planta anuncia una nueva situación de baja actividad, viendo una disminución de los stocks almacenados de barra de acero corrugado para la exportación de 100.000 Tm. a 70.000 Tm.

Frente a esto, sin que se produjera ninguna rectificación y con nuevas incertidumbres en el próximo horizonte temporal con el anuncio de una enésima reforma normativa eléctrica sobre un nuevo sistema de subastas en beneficio de los monopolios del sector pese a la demagógica retórica anti-déficit, el comité de empresa retomó las movilizaciones con una concentración de centenares de trabajadores y trabajadoras frente al Concello de Narón, y otras programadas para el día 19 en el edificio administrativo de la Xunta en Ferrol, así como para el día 28, aún sin concretar.

Más allá de la lucha por impedir el cierre de Megasa hoy, está que el combate de clase nos lleve a demandar la nacionalización de los sectores básicos y estratégicos de nuestra economía, como son, entre otros, el siderúrgico y el eléctrico, y el abrir perspectivas para elevar la lucha por el derrocamiento de este gobierno y del propio régimen, y del proletariado por su poder político.