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Entre octubre y noviembre próximos tendrán lugar en suelo español, italiano y portugués las maniobras de la OTAN más importantes de los últimos años, bajo la denominación “Trident Juncture 2015”. El contexto internacional en el que se producen estas maniobras, así como el importante papel que España juega en las mismas hace más necesario si cabe que la militancia comunista intervenga activamente en las acciones de protesta y movilización que se desarrollarán.

Los datos de las maniobras

El francés Jean-Paul Paloméros, jefe del Comando Supremo Aliado de Transformación (SACT, siglas en inglés), estructura a cargo de las maniobras, declaraba a principios de año que el Trident Juncture 2015 es posiblemente el mayor simulacro “desde el fin de la Guerra Fría y, posiblemente, de la historia de la OTAN”.

El último ejercicio a gran escala de la OTAN en suelo europeo tuvo lugar en Noruega y Polonia en el año 2002, y en él participaron más de 20 países miembros y asociados de la Alianza Atlántica. En esta ocasión, las previsiones hablan de más de 30 países y en torno a 36.000 soldados que se desplegarán por España, Portugal, Italia, el Atlántico y el Mediterráneo en un “ejercicio” militar por tierra, mar y aire que consta de dos fases y cuya faceta terrestre será dirigida desde la base de Bétera, en Valencia.

En las maniobras participarán varios países asociados a la OTAN como Australia, Bosnia Herzegovina, Finlandia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Suecia y Ucrania, pero también la Unión Europea, la Unión Africana y varias organizaciones no gubernamentales. La principal novedad de estas maniobras consiste en que estarán invitadas también una serie de empresas del sector de la defensa “con el objetivo de generar intercambios y conocimientos y perspectivas para posibles soluciones tecnológicas para el futuro y para acelerar la innovación militar”, en palabras del teniente general británico Phil Jones, segundo al mando del SACT.

En el caso del ejército español, éste desplegará para las maniobras a unos 8.000 efectivos, que se integrarán en las más de 20.000 unidades de diversos países que, en conjunto, se localizarán en distintas bases y campos militares del territorio español, entre ellos San Gregorio (Zaragoza), Chinchilla (Albacete), Sotomayor (Almería), Sierra del Retín (Cádiz), Rota (Cádiz), Base Aérea de Albacete, Base Aérea de Son San Joan (Palma de Mallorca), Base Aérea de Torrejón (Madrid) y Base Aérea de Zaragoza.

¿Cuál es el propósito de estas maniobras?

La propaganda otanista plantea que el ejercicio Trident Juncture 2015 servirá para demostrar la capacidad de la alianza militar para responder a las nuevas amenazas para la seguridad mundial y, en concreto, para certificar el buen funcionamiento de la denominada Fuerza de Muy Alta Disponibilidad (VJTF, siglas en inglés), creada como punta de lanza de la Fuerza de Respuesta de la OTAN, capaz de desplegar alrededor de 5.000 soldados, en cualquier lugar del mundo y en cuestión de escasos 3 días, ante “cualquier amenaza contra la seguridad euroatlántica, independientemente de su procedencia”, según fuentes del Ministerio de Defensa español.

Ahora bien, más allá de la retórica de la seguridad a la que nos tiene acostumbrados la OTAN, desde  la desaparición de la Unión Soviética y el bloque socialista europeo, unas maniobras militares siempre tienen un doble objetivo: hacer músculo para mostrar a posibles enemigos la capacidad de reacción y ataque y estrechar los lazos entre las distintas fuerzas armadas multinacionales participantes en tales ejercicios.

Un marco de crecientes tensiones interimperialistas

A lo largo de 2015, la OTAN realizará en total más de 280 ejercicios militares de diverso tipo. Es decir, la Alianza Atlántica está permanentemente afinando y probando sus capacidades de intervención militar que, en los últimos tiempos, están muy dirigidas hacia Rusia y, en segundo plano, hacia China, las dos grandes amenazas para la hegemonía de EEUU en el marco de las rivalidades interimperialistas que caracterizan los inicios de este siglo XXI. Basta fijarse en los países asociados que participarán en las maniobras Trident Juncture 2015 para confirmar por dónde se encaminan las preocupaciones de la OTAN: Rusia y el Pacífico.

En este marco, no sorprende que se multipliquen las maniobras conjuntas chino-rusas, como las celebradas en la pasada primavera en el Mediterráneo Oriental, partiendo de la base de Sebastopol (Crimea) o las más recientes (finales de agosto) organizadas en el Mar de Japón, dirigidas desde la base naval rusa de Vladivostok.

La apuesta militarista de la burguesía española

En el caso de nuestro país estas maniobras sirven para confirmar la voluntad de los sucesivos gobiernos burgueses por integrarse de manera efectiva en la estructura de esa alianza imperialista de Estados que conocemos como OTAN.

Por decirlo de alguna manera, el actual gobierno ha puesto toda la carne en el asador para albergar estas maniobras y se empeña en ganar posiciones dentro de la estructura imperialista, vendiéndose como fiel aliado con una posición estratégica de cara a las intervenciones en el Mediterráneo y en el Norte de África.

No es casualidad que el desarrollo de las maniobras coincida en el tiempo con la firma entre el gobierno Rajoy y la administración Obama de la ampliación del convenio que permitirá el acantonamiento en Morón (Sevilla) de hasta 3.000 marines y 35 aeronaves, lo que viene a cuadruplicar la anterior presencia norteamericana en esa base. Esta ampliación, junto con la autorización que en 2011 el gobierno Zapatero dio a EEUU para situar cuatro destructores en la base de Rota, dentro del sistema del escudo antimisiles norteamericano, así como las distintas operaciones vinculadas al aparato militar de la Unión Europea, pretenden paliar la pérdida de presencia militar internacional española (“influencia internacional”, como indica un informe del Instituto Elcano) mediante la máxima integración posible en las estructuras de saqueo e intervención internacionales.

Levantar y orientar la lucha obrera y popular

Las maniobras Trident Junction 2015 han de ser respondidas con una fuerte movilización popular que debe combinarse con las movilizaciones específicas previstas ante la ampliación de Morón, dado que ambas forman parte de la apuesta imperialista del gobierno español.

Las iniciativas de respuesta que ya están en marcha deben reforzarse y multiplicarse para adquirir un ámbito estatal real, con movilizaciones no sólo en los territorios o las localidades directamente afectadas por la presencia militar.

En nuestro caso, el activo militante del Partido y la Juventud Comunista debe desplegar toda su capacidad para desarrollar el trabajo anti-OTAN y contra la guerra imperialista allí donde tenemos presencia organizada, combatiendo si es necesario las posiciones pacifistas burguesas que ignoran el marco de rivalidades interimperialistas, denunciando el papel de la UE y del gobierno español en su alianza con la OTAN, así como de las ONGs que cooperan con las estructuras imperialistas y vinculando la lucha contra la OTAN a la lucha contra los monopolios a los que defiende y a quienes  beneficia con su actividad militar, intervencionista e injerencista.

La orientación, con la que los y las comunistas hemos de trabajar con firmeza en estas próximas semanas, es la de dotar a toda movilización de un claro componente de masas que permita vincular de manera estable a amplios sectores del pueblo trabajador a la lucha contra la guerra imperialista y contra las bases militares extranjeras, que se encuadra en la lucha antiimperialista y antimonopolista que caracteriza al Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

Ástor García