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En la lejana China, concretamente en la zona de Yangshuo, practican un método de pesca considerado casi un arte milenario. Los cormoranes son por naturaleza expertos pescadores que acompañan a su adiestrador hasta el lugar de pesca en una balsa de bambú. Una vez en el lugar elegido para la jornada, se arroja el cormorán al agua tomando la precaución de atarle previamente un nudo al cuello. El ave se zambulle capturando con su pico los peces, mientras el nudo impide que el alado pueda alimentarse y el pescador le retira la presa del cuello premiándole con una pequeña fracción del fruto de su trabajo.

 

El ajuar colectivo es obvio y resulta ser consecuencia del esfuerzo común, algo de lo que nunca podrán vanagloriarse los grandes patrimonios privados, siempre obtenido de la explotación y la conspiración, y nunca legitimado por el esfuerzo del trabajo personal.

Actualmente, asistimos a otro episodio de desposesión colectiva de un bien general para entregarlo a una supuesta superioridad de la gestión privada.

El Registro Civil es un nuevo ejemplo de esa carrera por el hurto al pueblo de su patrimonio, tan duramente conseguido gracias a la lucha de ese gran grupo de héroes anónimos que son los trabajadores y trabajadoras.

El escenario ya está descrito, los actores como protagonistas, el Registrador de la Propiedad de Santa Pola y el resto del elenco, los Registradores de la Propiedad de esta convulsa España. Como espectadores, el pueblo impasible ante la escenificación de un guión que nos anuncia como inevitable en su secuencia y consecuencia. Les invito a una lectura del guión en el que ya nos adentramos.

El título de la obra es el Real Decreto ómnibus del 4 de julio del año 2.014 refrendado por el consejo de ministros del Partido Popular. Versa sobre la privatización del Registro Civil, centrado en las disposiciones adicionales decimonovena a vigesimocuarta. Se opta por esta vía para atender criterios de opacidad, eludiendo los informes técnicos y los dictámenes de organismos públicos, que de seguro habrían impedido la tramitación parlamentaria por no dar audiencia a los Colegios y Asociaciones afectados. Habría que añadir que al ser objeto de tramitación parlamentaria posterior, como Proyecto de Ley no podrá recurrirse ante el Tribunal Constitucional con efectos paralizantes.

Se buscó el momento para anunciar la norma (cambio de rey) y para aprobarla (en el consejo de ministro de la operación salida del verano).

Quizás interesa señalar que los artículos 4 y 7 de la ley 5/2.006 que tratan sobre conflictos de intereses, impide al Registrador de la Propiedad de Santa Pola, en su condición de Presidente del Gobierno de España, al Ministro de Justicia del momento (por parentesco) y al Director General de los Registradores, (registrador) tomar decisiones sobre cuestiones registrales. Por cierto, también son Registradores el Subdirector General y los tres asesores jurídicos contratados por la Dirección General para el desarrollo del proyecto.

Es inmoral que la norma haya sido confeccionada por los beneficiarios de la privatización y, aún lo es más, que con estos antecedentes se acuda al Decreto Ley para anular la de por sí escasa transparencia del sistema jurídico Español.

No cabe duda que la representación de esta obra dejará huellas imborrables  en los espectadores, que tanto voluntaria como involuntariamente, tienen que asistir a este despliegue de desprecio de sus dirigentes hacia los derechos del pueblo trabajador.

Es evidente que para la oligarquía de este país es mucho más intenso y agradable el olor al dinero que el respeto del sudor y el esfuerzo del ya muy castigado trabajador/a, pero no todo está perdido. Cuando los que parecen espectadores pasivos se convierten en protagonistas de la acción mediante las protestas en la calle mostrando su rechazo al expolio, no le queda más remedio al poder fáctico que la rectificación.

Ahora retrasan la entrada en vigor de la nueva Ley por la respuesta social. Es el atrio de la anulación de la norma y sus desmanes. Recuerden camaradas, no es como nos lo venden. No galopamos en la grupa de quimera a la búsqueda de utopía. La fuerza de la unión de la clase obrera aglutinante de las luchas es invencible.