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Isabella Bomefree, conocida como Sojourner Truth, ya nació esclava, como esclavos fueron sus padres.

Con tan sólo nueve años, su dueño, el  explotador y esclavista Charles Hardenbergh la subastó en un mercado de ovejas por  100 dólares y fue comprada por  John Neely, un hombre cruel que le pegaba diariamente.

Fue vendida y comprada en varias ocasiones hasta recalar en la granja de John Dumont, en West Park, Nueva York. Allíse enamoraría de Robert, un esclavo de la granja de al lado, sin embargo, el dueño de éste no acepta la relación, pues los hijos de ambos no les pertenecerían, por no ser ella de su propiedad, por eso, se escapan juntos, pero no llegan muy lejos, los encuentran y como consecuencia de la paliza que reciben, Robert muere. Este asesinato brutal marcará profundamente la existencia de Sojourner.

Un tiempo después se casaría con Thomas, también esclavo y con el que tuvo varios hijos e hijas.

El Estado de Nueva York comenzó en 1799 a legislar la abolición de la esclavitud, aunque el proceso de emancipación de los esclavos no se completó hasta el 4 de julio de 1827.

Dumont se había comprometido con Sojourner a garantizar su libertad un año antes de la emancipación estatal  pero cambió de opinión, alegando que una herida en la mano la había hecho ser menos productiva.

En 1826, Sojourner escapó con su hija pequeña, dejando atrás a sus otros hijos, pues no serían considerados legalmente libres hasta que no hubieran servido hasta los veinte años. Aprovecha entonces Dumont para vender a uno de sus hijos,  pero ella hizo todo lo posible por recuperarlo, llevó la causa a las cortes y después de meses de procedimientos legales recuperó a su hijo, que había sufrido abusos por parte de su nuevo dueño, convirtiéndose en la primera mujer en ir a juicio contra un hombre blanco y ganar el caso.

Se une a la Northampton Association, una comunidad del estado de Massachussets y fundada en las ideas de la igualdad y la libertad. Ahí Sojourner conoció a otras figuras esenciales en la lucha por la igualdad, como Frederick Douglass.

Durante este tiempo Sojourner lucha fervientemente por la abolición de la esclavitud y por los derechos de las mujeres.

En 1951 durante la Convención de mujeres de Akron, Ohio, compuesta casi exclusivamente por mujeres blancas, Sojourner pronuncia su famoso discurso:

(¡A mí nadie me ayuda nunca a subir a los carruajes, o a saltar los charcos, ni me cede el mejor sitio en ningún lado! ¿Y es que yo no soy una mujer? ¡Miradme! ¡Mirad mi brazo! ¡He arado, sembrado y cosechado, y ningún hombre lo habría hecho mejor! ¡Yo podría trabajar y comer tanto como un hombre si tuviera qué comery soportar los latigazos también! ¿Y es que yo no soy una mujer? He parido trece niños y he visto cómo vendían a la mayoría de ellos como esclavos. ¡Me he desgarrado chillando como una madre y nadie, excepto Jesús, pudo oírme! ¿Y es que yo no soy una mujer? ()

Sojourner, es totalmente consciente de que el feminismo no tiene sentido sacándolo de su contexto racial, y sobre todo en su contexto de clase, no se siente identificada con las mujeres blancas de la burguesía que componían su auditorio en la conferencia, se identifica con los y las explotadas, con los que sufren, y además es absolutamente consciente de que las reivindicaciones de estos y estas no podrán ser atendidas sin alterar cualitativamente el orden social existente.