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Atenas, Junio de 2015

Con excepción de la ex-URSS y la ex-Yugoslavia, no hay movimiento de Resistencia comparable por su dimensión al griego, liderado por el Partido Comunista, fundado en 1918. Más de 400 00 griegos perecieron durante la II Guerra Mundial. Al final de la guerra, el imperialismo británico se alió a la reacción griega para aplastar al ejército popular. El pueblo y las fuerzas revolucionarias griegas sufrieron la represión y el exilio. Sufrieran la ofensiva imperialista bajo todas sus formas, de la dictadura de los coroneles a la desastrosa integración en la UE y la profunda crisis actual. Pero no perdieron su núcleo revolucionario fundamental.

 

Volví a Atenas después de haber pasado por allí en una breve visita hace 62 años.

Es otro mundo y no me reconozco en el hombre que entonces vivía en mi cuerpo.

Atenas tenía entonces menos de un millón de habitantes; ciudad pobre, en ella todavía eran identificables las heridas de la brutal ocupación nazi. La memoria de la guerra civil permanecía también viva.

La ciudad creció prodigiosamente. Hoy es una gigantesca megalópolis -cuarta mayor de Europa- con casi 4 millones de habitantes.

Poquísimos edificios tienen más de diez pisos. Muchos barrios de la periferia tienen vida autónoma, con comercio, hoteles, restaurantes, etcétera. Algunos de esos barrios fueron construidos tras la guerra de 1929/22 con Turquía, cuando ocurrieron los cambios de poblaciones (400 000 turcos salieron y llegaron casi un millón y medio de griegos venidos del Asia Menor y Estambul), donde sus antepasados se habían asentado hacía veinte siglos. Esa gigantesca masa de "retornados" modificó la vida en el país. La integración de los "asiáticos" no fue fácil. La mayoría tenía un nivel cultural superior al de las poblaciones de una Grecia por aquel entonces predominantemente rural, que contaba en la época con sólo 4 750 000 habitantes.

LA REVOLUCIÓN APUÑALADA

Con excepción de la ex-URSS y ex-Yugoslavia no hay movimiento de Resistencia comparable por la dimensión al griego, liderado por el Partido Comunista, fundado en 1918. Más de 400 000 griegos perecieron durante la Guerra Mundial. La invasión del país en 1940 por la Italia fascista fue derrotada, pero Hitler acudió al rescate de su aliado y ocupó Grecia en abril del año siguiente.

La lucha contra el ejército alemán en las ciudades y en las montañas fue una epopeya, con un papel decisivo de los comunistas.

El 31 de mayo de 1941 el Comité Central del KKE lanzó un llamamiento para la formación de un frente popular contra los fascistas alemanes, italianos y búlgaros. Los grandes partidos burgueses rechazaron inmediatamente ese llamamiento. El 16 de julio de 1941 se funda el Frente Nacional de Liberación de los Trabajadores (EEAM), y el 28 de septiembre de 1941 el KKE y otros pequeños partidos crean el Frente Nacional de Liberación (EAM). En enero de 1942 el Comité Central del KKE y el Comité Central del EAM toman la decisión de crear el Ejército Popular Griego de Liberación (ELAS) que fue el brazo militar del EAM. En 1943 se crean la Organización Nacional de la Juventud Griega (EPON) y la Marina de Guerra Popular de Liberación Nacional (ELAN). Paralelamente a estas organizaciones funcionaban también la Solidaridad Nacional y la Organización de Protección de Lucha Popular (OPLA).

El EAM utilizó todas las formas de lucha: propaganda, publicaciones, huelgas, manifestaciones, lucha armada. Hasta 1944 liberó muchas áreas montañosas del país donde estableció el Gobierno de las Montañas, órganos administrativos, comisiones y tribunales populares. A finales de agosto de 1944 el ELAS desencadenó la ofensiva general contra las fuerzas nazis y tras muchas batallas liberó totalmente el país.

En el momento de la liberación el ejército regular del ELAS tenía en sus filas 78 mil oficiales y soldados, 50 mil reservistas y una milicia popular de 6 mil personas. El EAM contaba con más de 1,5 millones de miembros organizados y cerca de 600 mil miembros de su organización juvenil EPON.

El imperialismo británico y la burguesía griega consideraron "amenazados sus intereses".

La intervención británica culminó en diciembre de 1944 en la batalla de Atenas, un acontecimiento sin precedentes en la Segunda Guerra Mundial. El imperialismo británico retiró 60.000 soldados que luchaban contra los alemanes en Italia y los transfirió para Grecia. Esas tropas, con el apoyo de 200 tanques y de aviones de combate, lucharan al lado de las fuerzas de derecha griega que habían colaborado con los nazis en su confrontación con el EAM. Tras 44 días de combates, las unidades de ELAS se retiran de Atenas. El 12 de febrero de 1945, el EAM -en nombre de la unidad nacional- firmó el acuerdo inaceptable de Varkiza, que preveía, entre otras cosas, el desarme del ELAS.

A pesar de este acuerdo, la burguesía no fue capaz de restablecer plenamente su dominación. Entonces, para consolidar su poder, recurrió a la violencia criminal y al terrorismo. Entre el acuerdo de Varkiza y el 31 de marzo de 1946 fueran asesinados 1289 miembros del EAM, heridos 6.671, torturados 31.632, presos 84.931.

Remarco que las tropas de ocupación británicas desencadenaron una feroz represión; armaron al ejército de la burguesía y lo lanzaran contra el movimiento popular. Este fue confrontado con una al ternativa. O ceder o luchar. Aunque tardíamente, optó por la lucha. El nuevo movimiento de guerrilla, el Ejército Democrático de Grecia (DSE) nació en las montañas. Fue una lucha justa, anti-imperialista e internacionalista.

Durante tres años, el Ejército Democrático resistió. Llegó a contar con 30 mil guerrilleros. Mantuvo combates victoriosos sobre todo en las áreas próximas de las fronteras de Albania y de Yugoslavia. La participación del KKE, entonces dirigido por el secretario general, Nikos Zachariadis, fue decisiva. Pero la desproporción de fuerzas (el ejército, equipado con armas pesadas, tenía 200 000 homens) impidió al DSE conseguir el objetivo: derrotar a la burguesía y al imperialismo.

Poca gente sabe que las bombas de napalm fueron utilizadas por primera vez en una batalla en el monte Grammos cuando el ejército burgués lanzó 338 de ellas sobre las posiciones del DSE.

Debido a la desigualdad de las fuerzas en combate, la guerra terminó con la derrota del ejército del pueblo. En ese período de la guerra civil, murieron 150 000 personas.

Más de 65 000 combatientes del DSE fueron obligados a dejar el país con sus familias y exiliarse en países socialistas.

Es útil recordar que en 1947 las tropas británicas se retiraron y Londres transfirió para los EEUU la dirección de la lucha anticomunista en Grecia. Truman, y después Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Carter, Reagan, Clinton, Bush padre e hijo y Obama mantuvieron bases militares en el país. Algunos montaron conspiraciones, fabricaron y depusieron gobiernos y estimularon relaciones conflictivas entre Grecia y Turquía. Secuelas de esa política imperial son todavía indentificables en sentimientos americanos muy vivos.

Washington apoyó la dictadura de los coroneles (del 67 al 74), un régimen de pesadilla que agrabó las relaciones con Turquía, contribuyendo con su irresponsabilidad a la intervención militar de ésta en Chipre.

LA CRISIS Y LO COTIDIANO

En la fisionomía de Atenas el extranjero recién llegado tiene alguna dificultad en identificar la profundidad de la crisis que afecta al país.

Atenas es una ciudad clara, predominantemente blanca, con pocos parques pero con muchas calles arborizadas (el olivo y el naranjo son frecuentes en el paisaje urbano), iluminada por el sol mediterraneo, infestada por coches y motos como otras capitales europeas. Con el agravante de que no hay casi parkings subterráneos.

En las tiendas no se nota escasez de ropa y comida. Los precios son levemente inferiores a los de Portugal. El pueblo es amable, en la apariencia alegre, cordial, extrovertido.

Por la noche, en Atenas, multitudes de jóvenes invaden lugares centrales, sobretodo la Plaza Monasterakis, enmarcada por restaurantes populares, la mayoría con música. En el centro, los cafés, a pesar de la crisis, están llenos. La cocina griega, marcada por el Oriente (cuatro siglos de ocupación turca) es refinada, óptima.

La alegría de vivir de la juventud impresiona por inesperada, pero, al hablar con antiguos amigos me di cuenta, tras unos días, de la profundidad de la dramática crisis griega.

Recorrió una mañana durante horas áreas de los suburbios y zonas del cinturón industrial. Los barrios de barracones desaparecieron hace años, pero la pobreza de las casas y de sus inquilinos es identificable en muchos barrios. En el Pireo, concretamente en el municipio de Parama, esa pobreza brilla en la multitud de casas que sube por las colinas que rodean al puerto. En el metro de Atenas y en las calles centrales, la presencia de mendigos aumentó mucho desde el inicio de la crisis, según conseguí percibir.

LA HERENCIA NEGATIVA DE LA UNIÓN EUROPEA

El ingreso en la Unión Europea fue desastrosos. Gran parte de la industria fue destruida y la agricultura rudamente golpeada.

El país, durante décadas exportó azúcar, y era casi autosuficiente en carne y lueche. Hoy importa esos productos así como trigo y maíz. Grecia importa actualmente ahora gran parte de los alimentos que consume.

La cultura del algodón, antes floreciente, base de una poderosa industria textil, entró en decadencia.

RECORDADO A FLORAKIS

De mis días en la Atenas revisitada conservo memorias de acontecimientos que desencadenaron en mi un torbellino de emociones inesperadas.

Uno de ellos fue el acto público realizado en frente de la casa de Charliaos Florakis, que fue secretario general del KKE durante quince años. Patrimonio del KKE, funciona hoy en ella un centro de estudios con 30 000 documentos digitalizados, muchos sobre la historia del Partido, y cuenta con una biblioteca riquísima.

La iniciativa se integró en las conmemoraciones del centenario del nacimiento de Florakis y coincidió con el décimo aniversario de su muerte.

El evento, al que acudieron muchos centenares de militantes, se realizó al aire libre, en frente del edificio. En el discurso que pronunció, Dmitri Koutsoumpas, secretario general del Partido, evocó el significado de la intervención en la Historia del gran revolucionario, denunciando la hipocresía de la burguesía griega que lo combatió e injurió con ferocidad mientras vivía para reconocerle su grandeza tras su muerte.

Al oir las palabras de Koutsoumpas recordé que la actitud de la derecha portuguesa y de los socialistas ante Álvaro Cunhal fue exactamente la misma.

Acompañé con emoción aquel homenaje a la memoria del héroe comunista. Terminó cuando la noche ya había descendido sobre Atenas. Entre los presentes había muchos jóvenes. Sentí que ellos son ja el puente entre el pasado y el futuro de un gran partido revolucionario sobre el cual llueven críticas y hasta calumnias de las burguesías de Europa y de América -un partido que es incomprendido por organizaciones reformistas del Movimiento Comunista Internacional.

¿Por qué? Precisamente porque el KKE mantiene una fidelidad intransigente a los valores y principios del marxismo-leninismo y una confianza inquebrantable en la derrota final del capitalismo en un mundo en crisis civilizacional.

Miguel Urbano Rodrigues