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“Juan Rosell: Los contratos no deben ser los que nos gusten, sino los que podamos hacer en función de nuestras necesidades. Si tenemos que contratar por días, horas, meses o años... fantástico. Estamos en un mundo absolutamente flexible”

Van pasando los meses, la crisis capitalista sigue agudizándose y la oligarquía continúa cargando sobre las espaldas de la clase obrera y de los sectores populares una crisis de la que no tiene responsabilidad.

En esta ocasión los pasos a seguir por la clase dominante los refleja, negro sobre blanco, el FMI en su informe de agosto sobre España. El lobby que preside Christine Lagarde comienza pintando un futuro oscuro: una tasa de paro del 25% en 2018, un déficit del 3%  y un PIB que no superaría el 1% hasta el mismo año.

Con ese escenario como excusa, el FMI recomienda empeorar las condiciones laborales y de vida del pueblo trabajador. El mercado laboral –dicen- sigue siendo muy rígido, por lo que hay que acabar con lo que llaman la “dualidad laboral” (la existencia de contratos indefinidos y temporales) eliminando los contratos indefinidos y profundizar la implantación de la flexiseguridad.

Ésta es una vieja aspiración de la oligarquía capitalista, pues facilita el despido y se descarga la responsabilidad del paro sobre los desempleados, a quienes se acusa de no tener la formación adecuada y de no hacer una "búsqueda activa de empleo" porque disfrutan de grandes prestaciones sociales. Así, el paro se convierte en una responsabilidad personal, no en un elemento esencial del funcionamiento del capitalismo.

El FMI sabe --todos lo sabemos- que el capitalismo español es incapaz de recomponer la tasa de ganancia (un ejemplo gráfico es la pérdida de posiciones de España en la cadena imperialista), de ahí que apueste por abaratar el precio de la fuerza de trabajo.

En consecuencia, la otra gran medida que complementa a la flexiseguridad es un descenso del 10% de los salarios y un aumento del IVA. Ambos elementos funcionan como una tenaza sobre la clase obrera y los sectores populares. Un ejemplo: si tenemos un salario real de 1.200 euros y los gastos básicos de una familia son de, pongamos, 700 euros, el salario real es de 500. Un ascenso del IPC (impulsado por la subida del IVA) del 3%, baja el salario real hasta 479 euros. Pues bien, esto es exactamente lo que ha estado haciendo la clase dominante.

Si echamos un vistazo a la tabla adjunta vemos cómo, hasta 2011, el precio de la fuerza de trabajo (tanto en coste laboral bruto, como en salarios) fue subiendo muy poco, en gran medida fruto de los convenios colectivos; eso sí, casi siempre por debajo de la subida del IPC, con lo que el poder adquisitivo bajó. Pero con la reforma laboral de 2012 (que continuaba el proceso abierto por la del PSOE) el precio de la fuerza de trabajo ha ido cayendo en picado. La desaparición (a partir de julio de este año) de muchos convenios colectivos y la negociación a la baja de otros, acelerará su abaratamiento.

 

2013

2012

2011

2010

2009

2008

2007

ETCL

2.480

2.540

2.556

2.526

2.516

2.431

2.320

Salario medio

1.809

1.883

1.894

1.875

1.857

1.800

1.713

Las declaraciones de Juan Rosell, portavoz de la patronal, a una radio el 19 de agosto son clarificadoras: "Los contratos no deben ser los que nos gusten, sino los que podamos hacer en función de nuestras necesidades. Si tenemos que contratar por días, horas, meses o años... fantástico. Estamos en un mundo absolutamente flexible". Y para los jóvenes, su modelo de contrato de formación debe ser “lo más flexible posible”.

La patronal no puede ser más clara. Tiene en marcha una guerra total contra la clase obrera. ¿Y el reformismo? Soñando con ganar elecciones para gestionar el capitalismo. Ayer como hoy, Socialismo o Barbarie. No hay otra.

Armiche Carrillo