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La amenaza de un nuevo ERE está, como la espada de Damocles, sobre las cabezas de 300 trabajadores. El ERE a toda la plantilla de Corporación Dermoestética finalmente no se ejecutará de inmediato, al entrar en un nuevo concurso de acreedores.

Desde UyL constantemente se exponen una y otra vez las causas que llevan a la burguesía de este país a destrozar la industria, la agricultura, a destruir los medios de producción, y a condenar a millones de personas al hambre y la enfermedad, de modo que no haremos hincapié en ello.

Sin embargo, releyendo los artículos en otros medios en que se trata el ERE que se iba a ejecutar en Corporación Dermoestética, da la sensación que el más desfavorecido es el propio Suescun (propietario), ya que el pobre pierde dinero con la empresa.

Pues bien, las “pérdidas” a las que se refiere es el paso de un beneficio de 29 millones de euros a uno de 23 millones. José María Suescun no pierde un ápice de su inmensa fortuna. La víctima no es él, como no dejan de insinuar esos medios, voceros de los intereses de la clase dominante. Las 300 familias afectadas que contarán con un sueldo menos (tal vez el único que les queda) no son “daños colaterales”. Los trabajadores y trabajadoras de Corporación Dermoestética, como el resto de la clase obrera del estado, están sufriendo un nuevo brutal ataque de la burguesía. Es lucha de clases. Y a la burguesía se la detiene plantándole cara, porque si no es hoy vendrá mañana.

El ERE de momento se aplaza, pero esto lo único que debe significar para la plantilla de Corporación Dermoestética es un respiro para organizarse. Los comunistas, por supuesto, estaremos a su lado para defender sus puestos de trabajo.