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Después de diez días de salas abarrotadas y realidades latinoamericanas convertidas en cine, llegó el día de los premios en el emblemático cine Charles Chaplin de la ciudad de La Habana el pasado 14 de diciembre. El cine cubano, que la víspera de la clausura de la 36 edición del  Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, había acaparado la mayoría de los premios colaterales: Premio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF); Premio Mégano, de la Federación de Cineclubes de Cuba y el Premio Centro Memorial Martin Luther King para las películas: “Conducta” de Ernesto Daranas, “La pared de las palabras” de Fernando Pérez  y “Vestido de novia” de Marilyn Solaya respectivamente, confirmó su buena racha en la recta final del Festival.

El Premio Coral al mejor largometraje de ficción, de los 21 presentados a concurso por una quincena de países latinoamericanos, fue para la ya mencionada “Conducta”, una historia que, según palabras de su realizador, además de ser humana y contener sentimientos invita a cuestionar ciertos aspectos de la realidad cubana. Una realidad que nace de la relación de Chala, un niño de 11 años proveniente de un entorno marginal, con su madre adicta a la bebida y con Carmela, su maestra de primaria. Sin duda una película estremecedora y polémica que tendrá eco internacional.

El Coral a la mejor dirección fue a parar a manos del joven director argentino Damián Szifrón por su filme “Relatos salvajes”, que ya había merecido el premio Glauber Rocha 2014 concedido por la prensa extranjera acreditada en Cuba. Una película que mezcla sabiamente la intriga, la comedia y la violencia gracias a unos personajes empujados hacia la frágil frontera que separa la civilización de la barbarie.

Los Corales a las mejores  interpretaciones masculina y femenina fueron para el actor cubano Armando Valdés, por su excelente composición del adolescente Chala en “Conducta” y para Geraldine Chaplin que vuelve por sus fueros con una soberbia interpretación en “Dólares de arena”, una coproducción de México, Argentina y República Dominicana, dirigida por Laura Guzmán e Israel Cárdenas. El filme dibuja sutilmente, a través de la historia de amor entre Anne, una veterana turista británica y Noeli, una joven dominicana, la explotación sexual/económica que los europeos hacen en Latinoamérica.

La elección del público, que siempre estuvo atento e interesado por la alta calidad de la oferta cinematográfica presentada este año, recayó en las cintas cubanas “Vestido de novia”, opera prima de Marilyn Solaya, y “Fátima o el Parque de la Fraternidad” del conocido actor cubano Jorge Perugorría. Según ambos cineastas dos películas que lanzan “una mirada dura y realista sobre Cuba”, y de las que “se hablará mucho”. En todo caso, pruebas claras del actual vigor de la cinematografía cubana y su veterano Festival. “Un Festival que, según palabras de Iván Giroud, director del certamen, existirá mientras se den las premisas y las voluntades para que cada año La Habana sea centro para la promoción y la reflexión sobre el cine de Nuestra América”.

Rosebud