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En los inicios de la actual crisis capitalista, allá por el año 2008, los trabajadores de la empresa Alcoyana, de autobuses interurbanos de Alicante, con una precariedad brutal y con un Comité que era de la empresa en lugar de los trabajadores, decidieron dar un golpe en la mesa de negociación y luchar por mejorar sus condiciones laborales y salariales.

Romper la situación de semiesclavitud, trabajando jornadas durísimas, por muy poco salario y con una eventualidad de más del 80%. En estas condiciones, aunque la empresa sea de Alicante, hay que tener más moral que el alcoyano, para afrontar una lucha que se veía imposible, pero que está dando sus frutos y que desde el PCPE se reconoce como un referente de lucha obrera en la ciudad de Alicante.

Se unieron a muchas movilizaciones, concentraciones, manifestaciones, y se efectuaron once días de huelga para conseguir la estabilidad en el empleo, la reducción de la jornada y la mejora de sus salarios. Lo están consiguiendo. Ahora son prácticamente todos fijos, han conseguido aumentar su salario más de un 30% en estos años, y tienen una jornada laboral normal, sin abusos.

Pero la crisis no respeta nada, ni mucho menos los servicios públicos, por lo que hay que seguir peleando para garantizar que las administraciones cumplan lo que firman, y evitar recortes. En el otoño pasado, las administraciones quisieron romper el sistema de transportes Metropolitano de Alicante y, junto con los compañeros de los urbanos, los trabajadores de Alcoyana consiguieron movilizar a los usuarios. Querían despedir a 65 conductores, lo que significa muchos menos autobuses en la comarca. Otra vez concentraciones, manifestaciones y huelgas, del esfuerzo colectivo de las dos empresas se consiguió cambiar el ERE extintivo por un ERTE donde todos pasaban por el desempleo unos días, pero nadie era despedido.

Desde el mes de junio de este año, para no perder la costumbre, los trabajadores nuevamente han salido a la calle, se han vuelto a manifestar, a parar los autobuses todos los viernes, hasta llegar a cuatro jornadas de huelga en octubre, para garantizar más servicios y por tanto más conductores. Su lucha está dando frutos. El Ayuntamiento de Alicante asume un parte del servicio y la Generalitat mantiene la subvención al transporte metropolitano. Si además añadimos el acuerdo con la empresa de urbanos de Alicante, donde los trabajadores, junto con su comité ya pelearon conjuntamente el año anterior, para garantizar que las necesidades de empleo en el urbano se cubran desde el interurbano, ahora se está muy cerca de poder garantizar la totalidad del empleo en la empresa, sin ningún recorte y ni un despido.

Estos trabajadores nos vuelven a dar una lección de sindicalismo, de lucha obrera. La certeza de que la lucha es el único camino es fundamental, un comité acostumbrado al pacto con la empresa que los explotaba los llevó a la miseria. La entrada de unos delegados de CC.OO. en el Comité, con minoría pero con ganas de cambiar la situación permitió la movilización, la unidad de la plantilla dio la primera victoria. El éxito se consiguió cuando la movilización se sacó de la empresa, cuando los usuarios entendieron las huelgas y las apoyaban, cuando se consiguió la solidaridad en la lucha de los compañeros de urbanos, con intereses distintos sabiendo buscar los puntos comunes. Un ejemplo de lucha obrera, que no ha terminado, porque son conscientes que lo que no se defiende se pierde.

Vicente Alcaraz