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En 1986 una continuada lucha obrera y popular, protagonizada por las más amplias masas, hizo posible una sólida unidad política y organizativa. La lucha política contra la incorporación de España a la OTAN estuvo guiada, por su dirección principal, como una lucha contra el sistema capitalista.

La guerra imperialista es hoy parte intrínseca del proceso de acumulación del capital

 

El 12 de marzo de 1986 se celebró el referéndum, consultivo, sobre la incorporación de España a la OTAN. En una fase de la lucha de clases en España en la que la clase obrera actuaba a la ofensiva, guiada por posiciones clasistas independientes, el papel de la socialdemocracia liberal fue determinante como agente al servicio del proceso de recomposición del capitalismo español. La traición a la clase obrera y su sometimiento a las órdenes del ejército imperialista, marcaron una vez más su línea política.

El lema “OTAN, de entrada no”, puede considerarse la síntesis más clara de la posición servil de los distintos gobiernos del PSOE ante el capital. Decir primero una cosa, para luego hacer la contraria. Aparentar primero un compromiso con la clase obrera, para luego actuar sometiéndose a la dictadura del capital.

Unidad del movimiento contra la OTAN

En 1986 una continuada lucha obrera y popular, protagonizada por las más amplias masas, hizo posible una sólida unidad política y organizativa. La lucha política contra la incorporación de España a la OTAN estuvo guiada, por su dirección principal, como una lucha contra el sistema capitalista. Así se constituyó la CEOP (Coordinadora Estatal de Organizaciones Pacifistas) que integró a las principales organizaciones que intervenían en este frente, y que jugó un papel determinante en la estrategia de movilización y de elevación de la conciencia de la clase obrera y otros sectores populares.

El PSOE disfrazó su traidor entreguismo en una enrevesada y falsa pregunta, en la que se proponía la integración de España solo en la “estructura política” (?) de la OTAN, el no al tránsito y/o permanencia de armamento nuclear en España y la reducción de las bases militares yanquis existentes.

La decisión de incorporar a España a la OTAN era la continuación de la incorporación de nuestro país a la entonces CEE (Comunidad Económica Europea) —la actual UE—, el 12 de junio de 1985. Así, el capitalismo español daba otro paso importante en su proceso de integración en las estructuras imperialistas internacionales. El PSOE fue el Partido político idóneo para hacer posible este recorrido. Luego, en coherencia, vendrían los procesos de reconversión del sistema productivo a golpes de porra, botes de humo y disparos al aire, que dejaron decenas de obreros muertos y/o heridos.

El PSOE arrancó el Sí a la OTAN

En la noche del cierre de la campaña del referéndum, en la TVE, comparecía un Felipe González tembloroso ante el hipotético fracaso de sus posiciones atlantistas, metiendo el miedo en el cuerpo al electorado, advirtiendo de las grandes desgracias que nos vendrían en el caso del triunfo del No. No había ningún recato en reconocer la vinculación entre la pertenencia a la estructura económica del imperialismo (CEE) y la pertenencia a la estructura militar (OTAN). Se reconocía explícitamente que, una y otra, forman parte de un mismo, y único, sistema de dominación capitalista.

El capitalismo en los años ochenta, en plena Guerra Fría, impulsaba un proceso de creación de estructuras internacionales superiores a los Estados para facilitar y promover la explotación y el expolio de todo el planeta. Las nuevas estructuras imperialistas tenían como objetivo garantizar la máxima disciplina y coordinación en las estrategias de dominación.

El imperialismo yanqui desataba una suicida carrera armamentista en su estrategia contra el bloque socialista, con el desarrollo de todo tipo de armas nucleares. El despliegue de los misiles Crucero y Tomahawk fue un elemento de enorme tensión en Europa.

En España se realizaron centenares de acciones contra la OTAN, con participaciones masivas que, en las ocasiones principales, se cifraban en cientos de miles de activistas.

Constante incremento de la militarización

Las mentirosas condiciones de la pregunta del referéndum quedaron en papel mojado a corto plazo. Pasa poco tiempo y España está plenamente integrada en la estructura militar de la OTAN, no hay ningún tipo de control sobre el paso y/o la estancia de armamento nuclear en el país, y las bases yanquis no solo no se han reducido, sino que estas se han incrementado de forma continuada con la presencia del “escudo antimisiles” en Rota, el Africom en Morón y Cuerpos de despliegue rápido en Canarias, por citar solamente algunos ejemplos recientes.

Después del triunfo de la contrarrevolución en la Unión Soviética, la agresividad del imperialismo, especialmente en el campo militar, se dispara. Desaparecido el dique de contención del bloque socialista del Este y el Pacto de Varsovia, las principales potencias imperialistas han llevado, cada vez a más países, su terror militar: Irak, Afagnistán, Libia, Siria, República Democrática del Congo, Mali, Sáhara, Palestina, Somalia, Yemen, etc.

También en estos años se realizaron los vuelos clandestinos de la CIA, que utilizaron aeropuertos españoles, trasladando a personas secuestradas para ser torturadas en diversos países. Ningún Gobierno español, ni europeo, ha asumido su responsabilidad por la complicidad en los mismos. Guantánamo no se cierra.

En estos años también se ponen al descubierto las estructuras secretas de la OTAN, que escapan a todo control formal de los Gobiernos. La operación Gladio es la más conocida —que tuvo instalaciones y realizó entrenamientos secretos en nuestro país —, pero también la OTAN ha intervenido como parte de los aparatos del terrorismo de Estado en Italia en los años más críticos para la estabilidad del capitalismo, y hay más casos. Todos los servicios secretos europeos están coordinados con la OTAN.

Hoy, que el capitalismo enfrenta una crisis más profunda —marcada por un altísimo proceso de concentración y centralización del capital que reduce el número de los grandes oligopolios mundiales —, la tendencia a la guerra, como parte consustancial del proceso de reproducción ampliada del capital, se acrecienta. La paz está amenazada de forma permanente por la bota de la OTAN.

Nueva y continuada carrera armamentista

Los desarrollos tecnológicos actuales facilitan una nueva fase de la carrera de armamentos, donde los últimos avances dejan obsoletas armas en las que, hace poco, se han invertido cantidades multimillonarias. El armamento se vende por los principales fabricantes, reservándose el control del software necesario para su funcionamiento, por lo que los compradores tienen un uso limitado de esas armas que quedan en última instancia controladas por los vendedores.

El peligro de guerra generalizada, incluso la destrucción de las condiciones de vida en el planeta, es un riesgo dantesco por la existencia de arsenales capaces de destruir la Tierra varias veces.

La nueva socialdemocracia es igual

La nueva socialdemocracia sigue la misma línea política del PSOE de entonces. Cuando Podemos incorpora en sus filas, y lo vende como un éxito político, a un general que ha participado de una forma directa en la agresión imperialista contra Libia, volvemos a tener en Pablo Iglesias al nuevo Felipe González, jugando el mismo papel de lacayo del imperialismo.

El análisis del proceso de lucha contra la incorporación de España a la OTAN nos ofrece muchas lecciones para hoy. La primera de ellas, es la vocación de masas que ha de caracterizar nuestras acciones; unido a una posición anti-OTAN que no se soporta en actitudes morales, sino en la lucha revolucionaria contra el capitalismo; aunque en un movimiento de masas, como el que hay que organizar, necesariamente se incorporarán una gran diversidad de grupos sociales, cuyas motivaciones son diversas pero no contradictorias con esa orientación revolucionaria.

La lucha contra la OTAN no es una lucha conceptual, puramente ideológica, sino que es una lucha concreta del aquí y ahora. Y eso se ha de expresar en una multiplicidad de acciones de solidaridad con los millones de personas que huyen de las guerras imperialistas (refugiadas), acciones de protesta contra las maniobras militares, contra la militarización del territorio y la misma militarización de las escuelas públicas. Una intervención desde lo concreto es el punto de partida para elevar ese multitudinario movimiento de masas, que es imprescindible para la derrota de las estrategias militares del imperialismo. Hasta vencer.

Carmelo Suárez