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¿Como definirías a la ACPT? ¿Consideras que es la unidad popular en Torrelavega?

Es una asamblea permanente que lleva trabajando ocho años y aspira, trabaja y pelea a diario para ser esa unidad popular real. Una unidad popular que vaya más allá de la suma de siglas.

 

Una unidad popular que está en la calle, con los distintos colectivos de distintas formas de pensar pero con un mismo objetivo, luchar contra este sistema para cambiarlo, para darle un giro radical, un giro de 180° y cambiar la situación económica y social que estamos sufriendo.

¿Qué papel ha jugado ACPT en las principales luchas de la comarca?

Si hablamos de luchas obreras, siempre hemos estado apoyando. Cuando la empresa Firestone sufrió el ERE estuvimos en la calle apoyando. Hemos estado con los obreros de Sniace y quiero destacar con los obreros, no con la empresa y sus patrones. Apoyándoles en todo lo que han necesitado para que su lucha salga adelante.

Sobretodo, ACPT lo que ha hecho mucho ha sido apoyar a esas luchas que por ser pocas personas no tienen la misma repercusión social y se quedan más desamparados, como puede ser la lucha contra el monopolio eléctrico EON, mostrando nuestra solidaridad a un grupo de vecinos que estaba muy solos y después de siete años siguen peleando contra los abusos.

Hemos estado ayudando a los vecinos de La Turbera contra la empresa Azsa. Si no fuese por ACPT, hubiesen estado también en la más absoluta soledad. También, hemos estado luchando con los vecinos de Tanos para evitar que sigan estacionándose allí las mercancías peligrosas. Apoyamos las movilizaciones que afectan a poca gente, pero no por ello, menos importantes. Y ahí, es donde ACPT ponemos el cesto, que es donde más se nos necesita.

También, hemos mantenido una lucha bastante importante contra el Centro de Empresarios, que es una obra que se quiere llevar a cabo en el barrio de La Inmobiliaria que cuesta 2.600.000€ y que tenemos muy claro que es innecesaria. Ll que hace falta es trabajo, empleo y no edificios de hormigón, qué es lo que se nos está ofreciendo y lo que nos están trayendo.

Estamos viendo cómo se destruyen puestos de trabajo día día en la ciudad: cierre de empresas, una tasa de desempleo de las más altas en todo el estado, desahucios, pelotazos urbanísticos y un largo etc ... ¿Qué papel debe jugar la clase obrera en este momento de crisis estructural del sistema capitalista?

Lo primero que la clase obrera tiene que hacer es recuperar su conciencia de clase. En los tiempos de bonanza económica con esto de que todos somos clase media hemos perdido esa conciencia de clase. Una vez recuperada la conciencia de clase, nos tendremos que organizar para empezar a construir cimientos y tener claro el norte hacia dónde ir.

Tenemos que volver hacer sentir al que está parado, al que mantiene su puesto de trabajo, aunque sea precario, al obrero y a la obrera que trabaja en la fábrica, a sus hijos e hijas, al funcionario,… que pertenecen a un mismo grupo y recuperar esa conciencia de clase.

Que sepa que la clase obrera que siempre hemos estado pisoteados, y que ahora estamos más pisoteados que nunca. Y encima, no nos identificamos, no tenemos esa conciencia.

Ese trabajo está en la línea de construir esa unidad popular, ya que es muy difícil conseguir una unidad si la gente no se identifica dentro de la misma clase.

ACPT, ¿se ha visto afectada por los nuevos partidos creados al calor de la televisión y que no cuestionan una salida de este sistema?

Efectivamente, hemos sido afectados todos los que aspiramos a la unidad popular. De hecho, la emergencia de estas fuerzas sólo ha conseguido crear división entre nosotros y no ha afectado al PP, PSOE y PRC.

Esos partidos surgen para dañar a lo que ya está organizado generando esperanzas dentro de este sistema a los sectores populares. En definitiva, plantean que solamente con su papeleta todo puede cambiar y provocan que el pueblo se olvide de luchar.

Como ya no es vendible un cambio de sistema con el PSOE, desde los medios están promocionando nuevas marcas. La delicada situación que atraviese la mayoría de la población no cambia solamente con una papeleta y más, cuando la “solución” propuesta proviene desde el propio sistema que está arropando esos partidos.

Logicamente, a nosotros, también nos ha afectado ya que las perspectivas de crecimiento de ACPT hubiesen sido mucho mayores si no hubiesen aparecido estos nuevos partidos.

¿A quien representa ACPT en las próximas elecciones y en su trabajo día a día?

Representa al pueblo, como dice nuestro lema “Sólo el pueblo salva al pueblo”. Somos obreros y obreras, luchadores. A pesar que haya una mayoría que aún no se identifica con nosotros, nosotros sí nos identificamos con la mayoría.

Unos los llaman “los de abajo”. Yo no quiero decir “los de abajo”, porque yo no me considero que esté abajo, en una posición inferior que otras clases sociales. Representamos al estudiante, al trabajador y trabajadora, al parado y parada, a ama de casa, del jubilado y jubilada, a todas aquellas que tienen problemas para llegar a fin de mes.

En definitiva, a la mayoría trabajadora.

¿Cómo valoras el trabajo del PCPE y los CJC dentro de la organización?

El PCPE siempre ha aportado trabajo, ideas y propuestas a ACPT y nunca han manipulado o controlado, como lo han intentado otros. El PCPE transmite esa coherencia desde la izquierda a ACPT, que otros han perdido con mensajes distorsionados. El PCPE nos recuerda nuestro objetivo y nuestro norte.

Por otra parte, el PCPE participó en la fundación de ACPT en 2007, aportando frescura, trabajo e ideas. Y sobre todo, evitando que nos desviemos hacia otras tendencias que pueden resultar más fáciles pero que sólo generan falsas ilusiones en el pueblo; advirtiendo que estos caminos que parecen sencillos, no son los caminos que debemos recorrer para solucionar los problemas de los sectores populares.

Las elecciones, ¿son un fin en sí mismo? ¿Cómo se construye verdadero poder popular?

Las elecciones son una oportunidad muy grande, no sólo para conseguir más representación, sino que es una oportunidad para llegar a más vecinos que durante el resto de años son menos receptivos a la participación. Además, es una oportunidad para transmitir nuestras ideas y conseguir atraer a más compañeros y compañeras a nuestra organización.

Lo que tenemos que tener claro es que con llegar a las instituciones no está todo resuelto. Es más importante ganar la calle que la institución, porque  si tenemos una verdadera fuerza en la calle, da igual quien esté gobernando y será la calle quien marque el camino. Si no tenemos esa fuerza en la calle, no habremos conseguido nada.